
El alza, sin embargo, no es tan acusada como la registrada inviernos atrás. El año pasado, por ejemplo, los precios mantuvieron una cierta estabilidad e incluso bajaron unas décimas con respecto a los 0,69 euros por litro marcados en octubre del 2005. La subida más pronunciada se registró un año atrás, con alzas de hasta el 44 por ciento que repercutieron notablemente en la factura del consumidor final.
Jose Antonio Ibáñez, responsable de la distribuida Petrolrioja, explica en este punto que, a diferencia de otros productos, la fluctuación del gasóleo no acostumbra a ser cíclica ni moderada, sino que está marcada por la brusquedad y el alcance de una diversidad de coyunturas internacionales. ¿Qué afecta este año al precio del gasóleo? El factor más evidente son las cifras históricas alcanzadas por el crudo, pero no es el único. «Esta vez no han estallado conflictos bélicos, graves olas de frío o desastres naturales que otras veces sí afectan directamente a los precios», reflexiona Ibáñez. Incluso la variable del petróleo no es, a su juicio, tan determinante dado que «a mayor precio el consumo se modera». En este contexto, son los «movimientos estratégicos» de grupos financieros internacionales los que estiran los precios a la espera de un equilibrio en los precios del petróleo.
La siguiente interrogante mira al futuro inmediato: ¿se encarecerá aún más la factura de aquí hasta el final del invierno? «Lo dudo», pronostica Ibáñez. Según explica, todo dependerá de las variables meteorológicas y de la crudeza del frío. «A excepción de alguna semana concreta, los últimos inviernos han sido bastante benignos y eso hace reducir la demanda», concluye.












