
- ¿Por qué sostiene que la crisis del sector no es profunda?
- Algunos datos invitan a rebajar el pesimismo. Los niveles de empleo de la construcción se mantienen y el euribor ha descendido ligeramente. Es una etapa delicada en la que se está produciendo ajustes de los precios porque se había llegado a límites de injusticia social. Ya no se dan las algarabías que se daban antes.
- ¿Aconsejaría a unos posibles compradores que adquirieran ahora su vivienda?
- No creo que sea mejor o peor momento que otros. Cada persona debe tener en cuenta sus circunstancias personales, lo que quiere y lo que se puede permitir.
- ¿Le diría a alguien: 'No compre ahora'?
- Algo así no se lo aconsejaría a nadie. En otros momentos, la gente esperó porque también pensaba que bajarían los precios y al final, han tenido que pagar 18.000 euros o 24.000 euros más.
- El Plan General de Logroño ha autorizado la construcción de 10.000 nuevas viviendas. Teniendo en cuenta que los pisos ya construidos no se venden, ¿habrá compradores para las nuevas edificaciones?
- La oferta se mantiene y la demanda está retraída pero latente. Es decir, la gente quiere comprar y muchos necesitan una vivienda pero no se atreven a dar el paso, en parte por las noticias que hablan de que los precios bajarán. Pero esto no quiere decir que la situación no pueda cambiar, incluso antes de lo que muchos esperan. Por ejemplo, tras las elecciones de marzo, algunas perspectivas se pueden acelerar. ¿Quién nos puede asegurar que este frenazo se acabe y que se produzca un fenómeno inverso?











