
El juez central de lo Penal, José María Vázquez, nada más terminar el juicio, indicó que la comisión del delito era evidente y por ese motivo adelantó el fallo 'in voce' en la sala de vistas, que más tarde reflejará en una sentencia completa. El juez dijo que el texto y el dibujo de la polémica viñeta son «objetivamente injuriosos» para el Príncipe de Asturias.
«Incomprensible»
Aseguró que, a la vista de la doctrina de los tribunales Supremo y Constitucional, los autores de la viñeta no pueden ampararse en el derecho a la libertad de expresión porque el contenido no es «ni necesario, ni idóneo, ni proporcionado» y porque cree que resulta «incomprensible» que se use ese medio para criticar una decisión del Gobierno. Pese a la contundencia de sus afirmaciones, el magistrado estableció la multa en la mitad de lo solicitado por el fiscal, que ayer elevó su petición de 3.600 euros a 6.000 porque buscaba una sentencia ejemplar, «para el conocimiento general y para que otros no reincidan».
La condena fue la conclusión a un juicio breve, de unas dos horas, en el que la Fiscalía interrogó a los acusados con dureza y los humoristas insistieron, incluso después del fallo, que no han cometido delito alguno, que recurrirán la sentencia y que volverían a hacer una viñeta similar.
Fontdevila y Torres afirmaron que el juicio había sido una farsa y que el juez traía la condena ya preparada de casa.
El fiscal Miguel Ángel Carballo realizó unos interrogatorios y un informe final muy duros y aseguró que la ingerencia en el honor de los príncipes era gratuita y «exorbitante». Justificó el empujón no deseado dado a la difusión de la viñeta por la denuncia y el secuestro de la publicación promovidos por su departamento en que el Ministerio Público debe actuar ante una violación legal.
Carballo defendió que la portada está dirigida a «dañar a la Corona y burlarse de ella» y señaló que «atacar la Corona es desprestigiar a los propios españoles y a la nación, a quien nos representa en el mundo». Aprovechó el reciente incidente con Hugo Chávez para argumentar que «si en Venezuela exhibiesen dibujos semejantes seguro que creeríamos que se ataca a los españoles y a la nación». Ante lo que concluyó que «si en España no respetamos nuestros propios símbolos, ¿cómo vamos a pretender que nos respeten fuera?».















