
- ¿Cuál es el estado actual del decreto?
- Lo presentaremos como borrado a finales de mes. Y me gustan las hechuras porque reivindica la autoridad moral del profesor, al mismo tiempo que al alumno se le exige un comportamiento, dentro y fuera del centro, basado en una buena formación personal.
- ¿Qué destacaría del texto?
- Me gusta la tipología de las faltas, donde se definen los actos de indisciplina y se dan herramientas para sancionar. También que se remarque la autoridad del profesor y el vínculo de los padres al proceso educativo. Se les da un toque de atención para que se impliquen más. Pero todo esto se encuentra amparado en unos derechos de alumnos, padres y profesores que se correlacionan con sus deberes. Esa correlación nos garantiza el equilibrio entre la libertad y la responsabilidad.
- ¿Se va a entrar en asuntos concretos como la vestimenta?
- No, porque debe primar la autonomía de los centros. Los colegios tendrán que decidir en cada caso, aunque habrá unas normas generales. Debe haber mayor libertad, pero con más responsabilidad.
- ¿Cuándo va a ponerse en vigor y cuál es la forma del decreto?
- Desearíamos que el próximo curso esté en vigor. En cuanto a la forma, tiene siete títulos que no dejan nada al azar. De momento hay 69 artículos, aunque creo que se va a aligerar un poco. En ellos se contemplan, por separado, todas las obligaciones y derechos de padres, alumnos y profesores.












