- No es la primera vez que acude a estas jornadas para mostrar las bondades culinarias de Zamora.
- Es que las cosas salieron tan mal que me han invitado otro año para arreglarlo... (ríe).
- ¿Se conoce en La Rioja la cocina de Zamora?
- Algunos productos sí, pero la cocina zamorana se está empezando a conocer ahora, por desgracia, porque es muy rica y diversa. Lo que pretendemos es potenciar el producto, más que los platos populares, como pueden ser el arroz a la zamorana, la sanantonada u otros típicos de allí. Siempre hemos dicho que nuestro garbanzo es el mejor del mundo, pero venimos a explicar por qué decimos eso. También el queso zamorano es muy conocido; los lacteos, la ternera de Aliste, los aceites o la harina tradicional, con la que hemos vuelto a rescatar esos panes de antaño, tan ricos, que muchas veces comías el pan y dejabas lo demás...
- ¿Y, en Zamora, qué se conoce de La Rioja?
- Las patatas a la riojana, desde luego, pero no sólo se conocen en Zamora. Por ejemplo, yo estuve en San Francisco, a veinte horas de vuelo, y las conocían. Me halagó que supieran de algunos platos españoles. Del Rioja no digo nada, porque todo el mundo lo conoce y, en la carta de mi restaurante tengo tantos vinos de Rioja como de Ribera del Duero o de Toro. Las hortalizas también son muy buenas, y, una de las cosas que a mí más me gustan son las peras de Rincón de Soto. Es una fruta envidiable, que deberíamos tener todos los restaurantes de España.











