En esta modalidad de fraude el delincuente envía millones de mensajes falsos que parecen provenir de sitios web reconocidos o de la confianza de la víctima, como su banco o la empresa de su tarjeta de crédito. La gente confiada responde a estas solicitudes de correo electrónico con sus números de tarjeta de crédito o contraseñas, que el estafador utiliza, por ejemplo, para hacer compras por Internet.











