
Se trata de unos hitos romboidales que García Baquero intenta que se coloquen en los tramos peligrosos de la red viaria española. «La señal es impactante y voluntariamente macabra. Te avisa de que tengas cuidado porque la zona que vas a atravesar es peligrosa», explica el creador de estas señales.
La simbología elegida por García Baquero es muy sencilla: un rombo blanco con puntos negros en el centro y, bajo ellos, una calavera. En caso de que el tramo haya registrado pocos accidentes, la señal cuenta con un único punto negro. Si la peligrosidad es mayor, dentro del rombo se dibujan dos puntos negros y también una calavera. Por último, en los tramos más mortales o con mayor número de siniestros se añadiría un tercer punto negro.
«Las señales son un aviso informativo, una llamada de atención para que los conductores reduzcan la marcha y así seguir viviendo», indica García Baquero. «Por eso he jugado con la calavera, una señal de muerte que puede causar miedo y respeto», prosigue.
«Además, hay señales como el semáforo en rojo o todas las tradicionales que las conocemos de toda la vida y ya apenas nos influyen. Estos nuevos símbolos sí harían pensar a los conductores que deben reducir la velocidad si no quieren matarse», reflexiona.
La intención de este inventor es ponerse en contacto en breve con los responsables de las carreteras españolas para presentarles las señales y explicarles su viabilidad. De momento, y por si fructifica esta idea, Bartolomé García Baquero ya ha patentado los modelos en 27 países para que los puntos negros acaben por desaparecer de las carreteras europeas.





