
Pekka-Eric Auvinen tenía en su poder 389 balas, incluidas las 69 disparadas. Los investigadores hicieron públicas las fotos de los daños de los disparos en el centro de enseñanza secundaria, como numerosos cristales rotos por bala y el pasillo que intentó incendiar. «Se encontraron líquidos inflamables en el lugar.
«Probablemente intentó incendiar el segundo piso. Esparció líquido por las paredes y el suelo», añadió Nyholm, que no explicó la naturaleza exacta de esos líquidos ni el porqué del gesto de joven.
«Según las primeras indicaciones de la investigación, actuó al azar, pero este punto se está investigando», agregó. El joven también dejó una carta de despedida para su familia, que la Policía entregó a sus allegados. En ella, expuso las mismas reivindicaciones que ya explicó en el vídeo que publicó en el portal de Internet YouTube.
Actuó solo
La Policía consideró que Auvinen actuó solo y no encontró ninguna otra arma cerca de él. El miércoles, el joven, de 18 años, disparó a sangre fría con una pistola automática Sig Sauer en el instituto de Jokela, en Tuusula, un pueblo de 30.000 habitantes a 40 kilómetros al norte de Helsinki.
El joven mató a la directora (61 años), la enfermera (42), una estudiante de 25 años y a cuatro compañeros de entre 16 y 18 años.
Todas las víctimas, que recibieron más de un disparo en la cabeza, fueron identificadas el miércoles por la noche. Los investigadores se negaron a precisar en qué orden fueron asesinadas.
Tampoco pudieron precisar cuándo publicó el asesino en YouTube el vídeo en el que anunciaba la matanza que pensaba cometer. Describieron al asesino como «una persona sola con pensamientos radicales», que sentía «una cólera muy fuerte contra la sociedad». El tiroteo de Tuusula ha servido además para abrir un debate en Finlandia en torno al control policial sobre las armas de fuego.
En Finlandia hay 1,6 millones de armas de fuego para una población de 5,2 millones de habitantes, lo que lo convierte en el tercer país con mayor número de armas per cápita.
«Tuusula tardará una eternidad en curarse de sus heridas», declaró el alcalde de la localidad, Hannu Joensivu. Por las calles de la ciudad, anónimos transeúntes depositaban ramos de flores, tarjetas y velas, bajo las cámaras de las cadenas televisivas de todo el mundo.
Las autoridades finlandesas no han decretado duelo oficial pero han ordenado que las banderas permanezcan izadas a media asta en los edificios oficiales y privados.
Vigilancia en YouTube
Ahora, la tragedia de Tuusula ha sumido al país en el estupor y la consternación, pero también en una polémica sobre la vigilancia de Internet y de algunas de sus páginas populares entre los adolescentes, ya que el asesino anunció su matanza un día antes, en un vídeo difundido en el portal YouTube.
En este contexto, algunas voces empezaron a denunciar los fallos del sistema escolar finlandés que, sin embargo, se considera ejemplar en el resto del mundo.
La directora general del Consejo Nacional de Educación, el organismo que se ocupa de la educación en Finlandia, lamentó la falta de medios financieros dedicados a la ayuda y detección de alumnos con problemas. El drama «no fue una sorpresa», dijo indignada Kirsi Lindroos en una entrevista en la cadena televisiva estatal Yle.
«El trabajo en las escuelas es gigantesco y los recursos mínimos. Disponemos del material para hacerlo pero cada vez se plantea el problema de los medios», resumió la responsable política finlandesa.





