El secretario técnico de Asaja en La Rioja, José Antonio Torrecilla, subraya que «en los últimos 25 años nadie se ha acordado del trigo y de la cebada, que en muchos casos han tenido unos precios ruinosos». La situación ha cambiado porque, por un lado, «estamos produciendo por debajo del consumo, a lo que se suma el aumento de la demanda en los países en desarrollo y que gran parte del maíz americano que venía a Europa ahora se destina a la producción de bioetanol». Con todo, Torrecilla pone especial énfasis en «los graves errores de previsión de la UE, que hizo una reforma del sector de los cultivos herbáceos, eliminando la intervención, con lo que ya no hay existencias en los silos para regular el mercado, y el mercado ha hablado, subiendo los precios de forma drástica».
Por su parte, el coordinador de UAGR, Constantino Gil, señala estos mismos factores y considera «increíble» que «los burócratas de Bruselas no hayan previsto esta crisis mundial en el mercado de cereales que desde principios de año ya se empezó a percibir» y que ha desencadenado una subida de todos los precios de los productos alimentarios. Eso sí, precisa, ese encarecimiento «no es proporcional» por lo que «se debería regular» la relación entre los precios de origen (los que cobran los productores) y los de destino (los que pagan los consumidores). Para la UAGR, «el problema de fondo es que la agricultura y la alimentación no se deberían dejar al albur del mercado».
También José Domingo Ceniceros y Tomás Latasa (UPA-UGT) consideran que esta situación «se tenía que haber previsto con antelación», advierten del momento «duro» por el que atraviesan las explotaciones ganaderas y critican «la baja vinculación con el sector de los políticos de Bruselas, que están dando bandazos continuamente».
En cuanto a la evolución de los precios, las organizaciones agrarias urgen medidas para evitar un empeoramiento y prevén que el cereal seguirá al alza, aunque no con las puntas de estos días.












