
El doctor de la delegación alemana hizo todo lo posible para recuperar a Haas, pero fue imposible. «Tomé medicamentos, recibí inyecciones, pero eso agravaba mi estado», explicó el tenista, que se defendió de no haber sabido hacer frente al objetivo de alcanzar la final de la Davis. «No soy un chaval que no soporta la presión. Además, no era un problema digestivo. Era algo muy anormal», recalcó el número uno alemán.
Un mes después de la semifinal perdida por 3-2 frente a Rusia, Haas no se ha recuperado completamente. «Todavía no estoy al cien por cien. Por eso no disputé el torneo de Lyón (...) Mi estómago de repente se vuelve completamente loco», precisó. Haas indicó que iba a realizar nuevos análisis sanguíneos y de ADN la próxima semana en Nueva York. «No sé qué me puede aportar, porque tenemos que saber qué buscamos para encontrarlo», afirmó.
Las sospechas de Haas fueron reafirmadas por las declaraciones de una persona, que no desea nombrar, a su compatriota Alexander Waske. «Alguien vino a verme y me dijo: 'El partido estaba parejo; es una pena que hayan envenenado a Tommy'», explicó Waske. Cuando Waske expresó su escepticismo, su interlocutor insistió: «Créeme Alex. Yo conozco Moscú. Hay personas que hacen este tipo de cosas». Haas cree que fue envenenado bebiendo un café o comiendo un postre: «Soy el único del equipo que siempre toma café o postre».
Investigación de la FIT
La Federación Internacional de Tenis (FIT) ha decidido abrir una investigación después de las declaraciones realizadas por Tommy Haas. «Nos hemos enterado hoy (miércoles). La investigación comenzará enseguida. Nos tomamos el asunto muy en serio», aseguró Barbara Travers, la responsable de comunicación del máximo organismo.





