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Ivo Iglesias o cómo moldear la ciencia ficción
08.11.07 -

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Ivo Iglesias o cómo moldear la ciencia ficción
Los consagrados: José Carlos Balanza, Demetrio Navaridas, Félix Reyes y Óscar Cenzano. /JUAN MARÍN
«Figuras heridas no sólo físicamente sino también intelectualmente; en unas hay dolor provocado por la herida, pero en otras el dolor parece provenir de algo más espiritual: la propia capacidad de autoencarcelarnos». Demetrio Navaridas trata de encontrar un significado simbólico a las piezas que el joven Ivo Iglesias presenta en la sala de exposiciones del Instituto Riojano de la Juventud. Ivo asiente y añade algún dato más: «La clonación y la muerte... A la muerte le tengo mucho respeto pero, a la vez, me atrae mucho».

«Sí, sí -confirma Navaridas a su pupilo provisional-, se observa una preocupación con las ideas de la clonación, de la incomunicación, con esa idea de sacar nuestro propio interior». Ideas, símbolos, conceptos elevados más o menos aprehensibles cosidos a lo tangible: materiales humildes cuya manipulación causa la admiración del veterano: «Me interesa el juego de materiales y el desparpajo en su manejo, en sus formas de interactuar la escayola con el hierro, el cobre, el papel o las gomas de butano, un ensamblaje casi antinatura».

Materiales modestos modelados, estrujados, ensamblados, pintados, casi reinventados, para, en palabras de su autor, «mostrar la violencia, esas imágenes terribles que vemos todos los días en la televisión o en los periódicos y que creo que hay que reflejarlas para apreciar los límites a los que está llegando la mente humana porque, en el mundo actual, la ciencia ficción es la calle». Una obscena exhibición de la violencia, una expresión libre de fingimiento que Navaridas sabe valorar: «En el arte hay que ser absolutamente sincero». A pesar incluso del futuro: «Logroño -opina Navaridas- es una ciudad que no ha generado los canales necesarios para crear un mercado de arte contemporáneo; en este sentido te verás abocado a moverte, a viajar». Respuesta: «En marzo me voy a Berlín». Comienza el viaje.
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