
Se trata, sin lugar a dudas, de los dos máximos exponentes recordatorios de la Guerra Civil española en la ciudad riojabajeña. «A día de hoy, estamos casi seguros de que no tenemos ninguna calle cuyo nombre recuerde al régimen de Franco», confirmó ayer a Diario LA RIOJA el propio Tomás Martínez, aunque en el callejero aún figuran calles dedicadas a José Antonio y al Alcázar. «De todas formas -añadió- el Ayuntamiento cumplirá esa nueva Ley e intentaremos huir de la polémica».
En Logroño también hay una Cruz de los Caídos, que desde 1989 está en el cementerio después de pasar cinco décadas en avenida de la Paz. En 1945, se realizó la primera solicitud para erigir este monumento, que fue inaugurado el 18 de julio de 1950. Cuatro años después, el General Franco, en su visita a La Rioja, lo pudo contemplar en directo. En 1970 y en 1974, la Jefatura Provincial del Movimiento solicitó su traslado al Cuartel de Caballería Alfonso XII (actual Ayuntamiento). Ya en 1989, con el cambio de la nomenclatura franquista en Logroño, el monumento fue llevado al cementerio.












