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El final de los caminos
La promulgación por el Rey, el 9 de junio de 1982, del Estatuto culminaba un camino de poco más de seis años que había comenzado sin ningún horizonte claro más que reivindicar la identidad riojana
04.11.07 -

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El final de los caminos
Asamblea de los llamados 'treintaydosantes' que aprobaron el Estatuto de Autonomía de La Rioja, en San Millán de la Cogolla.
Cuando en las primeras semanas de 1976 surgieron las primeras voces que reclamaban soluciones para La Rioja, seguidas de la reivindicación de la identidad riojana, el mapa autonómico español era una gran incógnita. Y lo siguió siendo durante casi tres años más, hasta que el 8 de diciembre de 1978 se aprobó la Constitución, lo que ayudó a clarificarlo. Recordemos que en ese breve periodo La Rioja había recorrido un largo camino: reivindicación de su identidad, demanda del cambio de nombre de la provincia, creación de la bandera, celebración del primer Día de La Rioja y petición de constituirse en comunidad autónoma uniprovincial, negando su inclusión tanto en Castilla y León como en la hipotética Región Norte.

Cuando no se logró la preautonomía en mayo de 1978, se incrementaron las voces que exigían al Estado un trato más justo para La Rioja, que sólo podía ser satisfecho a través de la autonomía. Este hecho se vino a sumar al discurso del agravio comparativo y las heridas sufridas por la región riojana a lo largo de su historia, según sus demandantes. Desde el «abandono secular» por parte de los poderes centrales hasta la división provincial de Javier de Burgos, entre otras, eran esgrimidas, y transmitidas por los medios de comunicación. Y caló en la sociedad.

Todo este proceso estuvo marcado por varios elementos: la movilización social y la participación de diferentes agentes colectivos, la implicación decisiva de los medios de comunicación y el papel de los partidos políticos mayoritarios. Si hemos definido el periodo desde 1976 a diciembre de 1978 como el de la reivindicación de la identidad riojana, desde esa fecha hasta el 9 de junio de 1982 será el de consecución de la autonomía.

Receso de la movilización

Aunque el segundo es fruto del primero, hay diferencias muy significativas: el receso de la movilización, la pérdida de protagonismo de los agentes sociales y la institucionalización de la Comunidad Autónoma de La Rioja y su Estatuto correspondiente, el momento de los partidos políticos mayoritarios y sus representantes. Cuando el objetivo estuvo conseguido, pudiendo llevarse a cabo gracias a la Constitución aprobada en 1978, la participación social cayó paulatinamente hasta quedar reducida prácticamente a cero, valga como indicador las asistencias de las cuatro ediciones del Día de La Rioja: 15.000 personas en Nájera (1978), 10.000 en Haro (1979), 3.000 en Calahorra (1980) y menos de 2.000 en la suma de las dos celebraciones organizadas por separado en Logroño por diferentes partidos de izquierda en 1981.

El Día de La Rioja de Nájera, el 8 de octubre de 1978, supuso el cénit de la reivindicación de la identidad riojana y de la demanda de la autonomía. También escenificó la distancia entre el movimiento social y los partidos políticos con representación en Madrid. La Constitución de 1978 posibilitó que La Rioja, y otras regiones, pudieran ser comunidades autónomas. Se olvidaron determinados criterios, como por ejemplo el número de habitantes o las dimensiones del territorio, que se habían barajado para acceder a la autonomía, y se establecieron otros de carácter cualitativo y subjetivo. La Rioja, por ejemplo, se institucionalizó como autonomía al considerarse una provincia con «entidad regional histórica», tal como apunta la Constitución. Pero anteriormente, y tras la jornada najerina, la preautonomía fue negada por segunda vez, cuando se entregaron las firmas por parte de los parlamentarios al ministro de las Regiones, Manuel Clavero. De nuevo las críticas desde los agentes sociales, los partidos políticos sin representación en las Cortes y los medios de comunicación contra el Gobierno y los partidos mayoritarios fueron unánimes, acusándoles de no defender los intereses de La Rioja y plegarse a los de sus centrales. El victimismo y el agravio comparativo aumentaban en el discurso riojanista. Además, todavía no se había logrado el cambio de nombre, lo que no ocurrió hasta diciembre de 1979 por las reticencias del PNV y la Diputación de Álava, entre otros, que no aceptaban que una provincia llevara un nombre que no era exclusivo de ella.

«Café para todos»

La Constitución permitió a La Rioja solicitar su autonomía, pero hubo que esperar varios meses, concretamente hasta marzo de 1979, cuando el propio presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, apoyó las demandas riojanas y reconoció la personalidad y singularidad de La Rioja.

Este hecho fue fundamental porque en las elecciones de 9 de marzo UCD había logrado tres diputados y tres senadores, frente a uno en cada cámara por parte del PSOE. Se ha teorizado mucho acerca de las causas por las que, fundamentalmente UCD, decidió apostar por esta vía. Se hizo célebre la expresión «café para todos» como definición de lo que había ocurrido con el Estado de las Autonomías. Si inicialmente, en los comienzos de la transición, se había pensado en instituciones de autogobierno para Cataluña, País Vasco y Galicia, por sus idiosincrasias y por los precedentes de la II República, en pocos meses se sumaron a la demanda el resto de regiones de España. De hecho, sólo Cantabria, Madrid y La Rioja carecieron de la preautonomía. También eran las tres que recibían mayores críticas desde determinados sectores ya que tradicionalmente habían pertenecido al ámbito castellano. Otros territorios, como León y Segovia, plantearon sus demandas autonómicas, pero no consiguieron su objetivo.

La llegada a la autonomía en La Rioja se hizo a través del Artículo 143 de la Constitución de 1978, la llamada 'vía lenta' en su día. Frente a las del Artículo 151, a las primeras se les exigían menos requisitos pero contaban inicialmente con un número más reducido de competencias. Fueron Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía las que siguieron la 'vía rápida'. En el caso del 143, la solicitud de la autonomía debía partir de dos tercios de los ayuntamientos y de las diputaciones, mientras que para el 151 se reclamaban tres cuartas partes de los ayuntamientos, las diputaciones y ratificación en referéndum por mayoría absoluta en cada una de las provincias de la futura Comunidad Autónoma.

El 4 de octubre de 1979 el Ayuntamiento de Logroño comenzó el proceso de petición de autonomía para La Rioja. El 5 de enero de 1980 171 de los 174 municipios riojanos y la Diputación se habían sumado a la iniciativa. Ese mismo mes se creó la denominada 'Asamblea de los treintaydosantes', integrada por los diputados provinciales y los representes riojanos en el Parlamento y en el Senado. El 25 de abril de 1981 aprobaron el Estatuto de Autonomía y el 8 de mayo lo firmaron en San Millán de la Cogolla. Tras ser ratificado en Cortes el 16 de febrero de 1982, fue promulgado por el Rey Don Juan Carlos el 9 de junio de ese mismo año. Culminaba así un camino corto, poco más de seis años, que había comenzado sin ningún horizonte claro más que reivindicar la identidad riojana y reclamar al Estado soluciones para la región, que acabarían pasando por la consecución de la autonomía.
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