La celebración del gol riojano. / F.Díaz
El Club Deportivo Logroñés ha superado con nota su primer desafío ante uno de los equipos fuertes de su grupo de la Segunda División B. Los de Quique Setién empataron a uno ante el líder de la categoría en un partido que, si bien no fue vistoso en cuanto a técnica, enseguida enganchó a la afición blanquirroja.
La primera parte fue al principio del conjunto riojano. Los de Quique Setién salieron con más ganas que el líder. Sin embargo, la garra blanquirroja no llegó a cuajar durante toda la primera mitad. La Ponferradina aguantaba sin problemas los embates riojanos y esperaba errores. Fue en el minuto 37 de la primera parte cuando llegó lo que ansiaban los leoneses. En un fallo de descoordinación, Jaume dio un mal pase, lo que aprovechó el delantero Marco para enviar a la red la pelota tras elaborar una vaselina perfecta.
La defensa del C.D. Logroñés, pillada en semejante error, no supo reaccionar y el portero nada pudo hacer por evitar el tanto. Los últimos minutos de la primera mitad no dieron mucho de sí.
La segunda parte comenzó como acabó la primera: sin muchas ideas. La Ponferradina aguantaba sin molestarse en atacar, excepto en contadas ocasiones y siempre sin excesivo peligro. El Logroñés empezaba a despertar del letargo en el que les había sumido el sorprendente gol en contro. Poco a poco, con la colaboración de Cyril y Santamaría, los blanquirrojos más activos del partido, el conjunto se fue echando hacia arriba.
Después del lanzamiento de una falta y de un córner, los dos equipos se mezclaron en el área ponferradina. Entre el barullo, Candelas, que había entrado en sustitución de Cyril, enchufó un tiro raso que sorprendió al guardameta del conjunto leonés. La euforia se desataba en Las Gaunas. Y aún pudo ser más, ya que a falta de un minuto para que se cumpliera el tiempo reglamentario, Candelas tuvo la victoria en sus botas. El remate de un pase golpeó en el palo y pasó rozando la línea de gol, sin que hubiera nadie para obligar a entrar al esférico