
Los socialistas aseguran que habrían estado dispuestos a correr un tupido velo sobre lo dicho durante los últimos tres años por el principal partido de la oposición y que fue la actitud adoptada el miércoles por su máximo dirigente lo que les hizo cambiar de opinión. La ejecutiva del partido dio lectura ayer a un comunicado en el que recrimina a Rajoy que se dijera dispuesto a apoyar cualquier nueva investigación sobre lo ocurrido. Un modo, dijo, de crear incertidumbres «apelando a nociones jurídicamente inexistentes como el de la autoría intelectual».
El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, volvió la oración por pasiva. Y, en respuesta a Rubalcaba, defendió que si alguien debe desmentirse es Zapatero al que exigió que declare «clara y rotundamente que Irak no ha sido», que el apoyo del PP a la guerra de Irak nada tuvo que ver con la matanza de Madrid. El dirigente popular admitió que el tribunal juzgó imposible acreditar vínculos de lo ocurrido con ETA, pero arguyó que tampoco indicó relación alguna entre los condenados y Al Qaida.
La dirección del PSOE sostiene que el auto del tribunal establece la verdad de los hechos y que, por tanto, no hay más que decir. Según su criterio, pretender que aún quedan asuntos por esclarecer, es tanto como decir que la sentencia no vale, que no se respeta la investigación policial, ni se tiene en consideración el trabajo realizado por la Audiencia Nacional. «En definitiva -leyó en la sede del partido el secretario de Organización, José Blanco- que está decidido a seguir sin respetar la verdad».
Desviar la atención
Rubalcaba, que ofreció otra rueda de prensa en su ministerio, aseguró que la única intención del PP es desviar la atención sobre un dato indiscutible: que la sentencia desmiente una por una todas las elucubraciones de la llamada teoría de la conspiración. Sobre la falta de referencias a la guerra de Irak -a la que se aferran los populares para reprobar la actitud del PSOE entre el 11 y el 14 de marzo del 2004- alegó que el tribunal delimita hechos probados pero huye de «cuestiones que están ahí pero que no tienen una justificación jurídica al 100%».
En realidad, la enésima batalla sobre el 11-M no ha hecho más que empezar. El siguiente asalto se celebrará en el Congreso el próximo martes. Izquierda Unida reclamó la comparecencia del ministro en la comisión de Interior y el Gobierno la aceptó casi de inmediato. Los socialistas pretenden que la cita sirva para ajustar cuentas y hacer que cale el mismo mensaje que hoy lanzó Blanco: «Lo que ha quedado claro tras la sentencia es que el autor intelectual del engaño masivo del 11 de marzo es José María Aznar; el autor material del engaño masivo es Ángel Acebes; y los colaboradores necesarios son Mariano Rajoy y Eduardo Zaplana».






