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Ahora la nueva mandataria, consciente de ello, se muestra satisfecha con el cargo. «Me supone un orgullo, pero sobre todo tengo muchas ganas de trabajar y de hacer una labor de divulgación sobre el solar», concluye.
Y es que este título, considerado el más antiguo de España junto al de Valdeosera, pervive con una mezcla de tradición y renovación. Por una parte se mantienen las reuniones anuales de los diviseros en las que se reparten los cargos de canciller, alcalde, cronista, clavero (quien guarda las llaves del archivo)... Pero también se trata un colectivo progresista para su naturaleza: permite trasmitir el linaje a través tanto del hombre como de la mujer (habitualmente sólo es por el varón) y con la llegada de la democracia se aceptó también la entrada de féminas en la junta de gobierno.
El origen del solar se remonta, según la leyenda, a la batalla de Clavijo, en el siglo IX. Entonces Sancho de Tejada tuvo un papel clave en la victoria del rey cristiano Ramiro I y como premio se le otorgaron una serie de privilegios que darían lugar al Solar de Tejada. De forma documentada los primeros indicios son del año 1460 cuando el rey Enrique IV firmó los privilegios que más tarde irían confirmando los distintos jefes de Estado desde los Reyes Católicos hasta Juan Carlos I.
En ese ambiente de historia, los diviseros se sienten orgullosos por pertenecer a ella aunque se haya perdido el sentido nobiliario. «Es un patrimonio inmaterial, un valor etnográfico; formar parte de él supone un orgullo, significa que es de tu familia», reconocen los miembros del solar.











