
Por suerte, todos coinciden en señalar que las mujeres extranjeras disponen de cada vez más información sobre sus derechos. «Saben que si quieren denunciar, deben acudir a la Policía, donde les proporcionarán un abogado y ayuda psicológica», cuenta Ana Cornelia Onea, presidenta de la Asociación Rumana.
Por su parte, Fida Hussein, presidente de la Asociación Pakistaní, explica que la situación de sus compatriotas femeninas ha mejorado en los últimos años. «Al principio, las mujeres que estaban aquí se quedaban en casa y las niñas dejaban de ir al colegio a los doce años porque se trataba de una costumbre. Pero esta tendencia está cambiando», agrega Hussein; «las niñas siguen en la escuela hasta por lo menos los 16 años y cada vez se ven más mujeres por las calles».
La Asociación Pakistaní ha puesto en marcha una rama femenina dentro de su entidad cuya finalidad se centra en asesorar a las mujeres ante las situaciones a las que pueden enfrentarse en una sociedad occidental. «Son también mujeres que se dedican, entre otras labores, a 'investigar' cualquier atisbo de malos tratos o de situaciones vejatorias», agrega el presidente pakistaní.












