
A sus 43 años, Brad Pitt está en continúo movimiento. Consciente de que su vida y la de su familia -su pareja Angelina Jolie y sus cuatro hijos, Maddox, Zahara, Pax y Shiloh, la única biológica- aparecen día sí y día también en el papel couché, confiesa que le gustaría vivir en España, país en el que junto a Francia e Italia hay «una verdadera calidad de vida».
- Su nueva película pone de manifiesto el problema de ser una celebridad.
- Sé el camino que he hecho, lo que significa la fama y entiendo que es un 'toma y daca'. Viajo con mi familia por todo el mundo y a veces se nos escapa que hay fotógrafos que, literalmente, atacan a mis hijos con sus cámaras. En esos momentos no pongo buena cara, me entra el mal humor y justo esa es la imagen que acaba siendo portada en todas las revistas. Es una pena que no exista una ley que ponga limites a los reporteros gráficos. Me siento muy mal y me molesta no poder proteger a mis hijos de esas situaciones.
- No es el primero que da vida a Jesse James ¿cómo se preparó?
- Siempre hago lo mismo: estudiar el personaje, tratar de estrechar los lazos entre lo que fue y la idea que yo me he hecho de lo que tengo que representar. En las primeras semanas voy buscando y limando mis errores.
- ¿Se lleva los personajes a casa?
- No. He oído muchas historias de actores que no son capaces de dejar el personaje a un lado. Yo no tengo ese problema. Me resulta más complicado meterme en el papel.
- ¿Por qué cree que Jesse James dejó que le dispararan?
- Los historiadores no se ponen de acuerdo en este aspecto. James regaló la pistola a su asesino, muere por un balazo que sale de su propia pistola. Lo más curioso es que James no llevaba su cinturón, objeto que nunca olvidaba, cuando fue asesinado. Hay dos teorías al respecto: una que los dos hermanos Ford le engañaron y perdió en el juego que mantenía con ellos, y otra que, de algún modo, provocó su asesinato convirtiéndolo en un suicidio. Es una incógnita y no pretendo saber la verdad.
- Este año en Venecia una mujer burló la seguridad y le abrazó.
- Hacía años que nadie había saltado sobre mí de esa manera. No pienso cambiar mi vida por eso, todos podemos sentirnos vulnerables, pero no voy a alterar mi vida porque un par de personas no tenga la cabeza en su sitio.





