
CIFRAS EN LA RIOJA
Fue en 1957. Aquel año nació la bombona de butano y, casi inmediatamente, entró a formar parte del paisaje popular como un símbolo de confort para miles de familias. 'Con butano, agua caliente al instante' decía la publicidad de la época. Todo un lujo para una sociedad que se subía a los primeros 600 y empezaba a desperezarse de una larga noche.
Repsol Butano celebra ahora sus bodas de oro con el recuerdo de aquel pasado, la evolución experimentada durante todo este tiempo y, sobre todo, la apuesta de futuro. El homenaje tributado ayer en el Museo Guggenheim de Bilbao a más de 250 empleados y jubilados de la firma, entre los cuales estuvieron presentes un buen número de trabajadores riojanos, sirvió para recordar ese trayecto histórico y apuntalar los objetivos para el futuro de una compañía que vende en la comunidad autónoma unas 10.000 toneladas de GLP (butano y propano) con las que da servicio a más de 70.000 clientes.
La tradicional bombona naranja ha crecido en muchos sentidos en este medio siglo. Desde en comodidad (con versiones menos pesadas y de menor tamaño), hasta en mercado (once millones de clientes la usan a diario), red comercial, prestaciones...
Desafíos
Durante la cita celebrada ayer, el consejero delegado de Repsol Butano, Ramón de Luis, no eludió tampoco hablar de los desafíos a los que se enfrente en un mercado donde la competencia de otros sistemas de energía y otros agentes de gas licuado es más que dura. En este contexto, la estrategia de futuro pasa por la búsqueda de nuevas soluciones para los hogares mediante la alianza con la energía solar, la agricultura ecológica, el combustible de automóviles y, en definitiva, como alternativa eficaz en la lucha contra el cambio climático. En este sentido, los expertos coinciden en valorar el gas butano como un complemento idóneo a la energía solar con un reducido coste de instalación.
En estos 50 años, la bombona naranja ha expandido también sus fronteras. La misma escena que ha venido viviendo miles de hogares españoles la han experimentado en otros puntos del mundo con la política de expansión que ha guiado la labor de la compañía. En busca de oportunidades de negocio, Repsol ha llevado su butano y propano a mercados latinoamericanos como Argentina, Ecuador, Perú y Chile, además de Bolivia y Brasil. También está presente en Francia, Portugal o Marruecos, y no descarta llevar el calor que acumula en este medio siglo a otras partes del planeta.












