
Poco antes, el 28 de octubre de 1982, diez millones de españoles le habían dado la victoria al Partido Socialista en las segundas elecciones constitucionales que vivía el país después de cuatro décadas de dictadura. «Aquello demostró las ganas que tenían los españoles por apuntalar la democracia», estima Martínez Sanjuán, quien, curiosamente, no guarda un recuerdo muy nítido de cómo sucedieron las cosas en aquella histórica noche electoral.
No vio, por ejemplo, la famosa escena televisiva de González y Guerra en el Hotel Palace anticipando los 202 diputados que finalmente lograría el PSOE. A Martínez Sanjuán le tocó ser apoderado en el colegio electoral de la Sala Amós Salvador, y «el recuento no fue precisamente fluido, supongo que por la falta de rodaje». El caso es que cuando, pasada la una de la madrugada, llegó a la sede de su partido «todo el mundo se había bebido el champán y no quedaban bocadillos». «Llegué allí como un pulpo a un garaje. No sabía si había algo que celebrar o no, porque en mi mesa electoral habíamos perdido. Hasta que al final me dijeron: 'Mayoría absoluta. Enhorabuena, diputado'.
Los 'rojos' -gente barbuda y descamisada, muchos de ellos retornados del exilio- iban a gobernar España. Visto hoy, cuenta Martínez Sanjuán, eso fue un signo de madurez democrática, pero en aquel momento nadie parecía tenerlas todas consigo. «Yo mismo tenía miedo», confiesa. Miedo a una involución, a otro golpe de Estado, a una 'noche más larga'. Se miraba con recelo a ciertos estamentos poderosos en la organización social de España.
Pero el temor fue disipándose con el transcurrir de los días y, al menos para Martínez Sanjuán, remitió por completo cuando los medios de comunicación trasmitieron la imagen de la División Brunete cuadrada y atenta a las palabras de un Felipe González, ataviado con un largo abrigo azul, que les hablaba de libertad y democracia. Era el 5 de enero de 1983. «Para mí aquello fue definitivo».
Muchas cosas han pasado desde entonces y Ángel Martínez Sanjuán las ha vivido todas desde el centro mismo del poder político en España. Lleva seis legislaturas consecutivas en el Congreso, ha estado en las comisiones de investigación del 'caso Mariano Rubio', en la del 11-M, en la Comisión de Justicia, en la de Interior, en la de Educación, como vocal, como portavoz, como ponente. Dice que es su «pasión» de «animal político» la que le ata al escaño.
¿Volverá a presentarse en las listas del PSOE en las próximas elecciones? «No lo sé. A veces le doy vueltas», confiesa, aunque deja caer que él es, ante todo, «un hombre de partido» y que su «versatilidad» le permite adaptarse sin dificultad a los nuevos tiempos políticos.
No obstante, se jacta de no haber perdido nunca el contacto con la realidad y asegura que se ve capaz de reintegrarse sin problemas en la «sociedad civil». Mensajes contradictorios que dejan un clima de misterio sobre el futuro profesional de Ángel Martínez Sanjuán, el hombre que siempre ha estado ahí, el eterno congresista.





















