
El Foro por la Memoria Histórica de La Rioja ha trabajado durante más de tres años y medio en la recuperación de estos cuerpos. Tras encontrarlos, desenterrarlos y cotejar los restos de ADN, ayer pudieron por fin devolvérselos a sus familiares, en una ceremonia llena de emoción celebrada en la Casa de Cultura de Uruñuela. «No existe odio ni rencor en estas familias», explicó Eduardo Eguileor, representante del Foro por la Memoria Histórica de La Rioja. «Pero ellos nunca han olvidado a sus seres queridos, y eso las honra», agregó Eguileor.
En unos cofres de madera, los hijos y los nietos de los asesinados recogieron sus restos. Ninguno pudo evitar las lágrimas; algunos temblaban de la emoción. Tras este acto, al que acudieron representantes de todos los partidos y de los sindicatos, el cortejo se trasladó a la iglesia de Uruñuela, donde el sacerdote ofició una misa. Después, sus restos fueron llevados al cementerio de la localidad.
En los últimos años, el Foro por la Memoria Histórica está sacando a la luz muchos secretos de la Guerra Civil en La Rioja. Ayer, Eduardo Eguileor reveló la historia de Juan García Marín, natural de Huércanos, asesinado en 1936 a los 17 años. Tan sólo su vecino, que vivía enfrente de él, sabía lo que había ocurrido, pero en vida se negó a contarlo. Murió hace unas semanas, pero antes, entregó una carta al cura de Huércanos. «A mi vecino lo mataron en Torremontalbo. Fue enterrado en una tierra sin cultivar junto a la vía del tren. Lo mató un guardia civil de Cárdenas», rezaba la misiva.











