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RSS | ed. impresa | Regístrate | 13 octubre 2008

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En casa, 70 años después
El Foro por la Memoria Histórica de La Rioja devuelve a sus familiares de Uruñuela los restos de tres fusilados en Viguera durante la Guerra Civil

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En casa, 70 años después
El párroco de Uruñuela ora ante los restos de los tres fusilados. /ALFREDO IGLESIAS
Setenta años después, Martín García Benito (26 años), Julián Luis Larrea Ibarra (43) y Raimundo Sáez Prado (44) volvieron ayer a su pueblo, Uruñuela, para descansar por fin en paz. El 7 de agosto de 1936, estos tres agricultores fueron sacados de sus casas por un grupo de falangistas navarros y llevados a la fuerza hasta Viguera, donde el día anterior habían sido asesinados seis vecinos de Villamediana. Los de Uruñuela y dos más de Entrena corrieron la misma suerte. Con un disparo en el pecho y rematados con una bala en la cabeza, los falangistas pretendían «dar un escarmiento» a cualquiera que mostrara simpatías a la República. Sus cuerpos fueron recogidos por vecinos de Viguera y enterrados en dos fosas comunes en este pueblo. Sus familiares los han velado allí, con flores, a veces a escondidas, durante siete décadas. Ahora ya están en el cementerio de Uruñuela.

El Foro por la Memoria Histórica de La Rioja ha trabajado durante más de tres años y medio en la recuperación de estos cuerpos. Tras encontrarlos, desenterrarlos y cotejar los restos de ADN, ayer pudieron por fin devolvérselos a sus familiares, en una ceremonia llena de emoción celebrada en la Casa de Cultura de Uruñuela. «No existe odio ni rencor en estas familias», explicó Eduardo Eguileor, representante del Foro por la Memoria Histórica de La Rioja. «Pero ellos nunca han olvidado a sus seres queridos, y eso las honra», agregó Eguileor.

En unos cofres de madera, los hijos y los nietos de los asesinados recogieron sus restos. Ninguno pudo evitar las lágrimas; algunos temblaban de la emoción. Tras este acto, al que acudieron representantes de todos los partidos y de los sindicatos, el cortejo se trasladó a la iglesia de Uruñuela, donde el sacerdote ofició una misa. Después, sus restos fueron llevados al cementerio de la localidad.

En los últimos años, el Foro por la Memoria Histórica está sacando a la luz muchos secretos de la Guerra Civil en La Rioja. Ayer, Eduardo Eguileor reveló la historia de Juan García Marín, natural de Huércanos, asesinado en 1936 a los 17 años. Tan sólo su vecino, que vivía enfrente de él, sabía lo que había ocurrido, pero en vida se negó a contarlo. Murió hace unas semanas, pero antes, entregó una carta al cura de Huércanos. «A mi vecino lo mataron en Torremontalbo. Fue enterrado en una tierra sin cultivar junto a la vía del tren. Lo mató un guardia civil de Cárdenas», rezaba la misiva.
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