CULTURA
El filósofo Robert Redeker se define como «defensor de la Ilustración»
22.10.07 -

Robert Redeker. / EFE
Pensar en voz alta y oponerse al fanatismo político o religioso es peligroso. En el corazón de Europa, en Francia, donde el islamismo político extiende sus peligrosos tentáculos sobre la población de origen musulmán, hay personas amenazadas de muerte por atreverse a denunciar la situación. Es el caso de Robert Redeker, profesor de Filosofía en el liceo Pierre Paul-Riquet de Saint-Orens-de-Gameville, cerca de Toulouse, que el 19 de septiembre de 2006 publicó un artículo de opinión en el diario conservador
El jefe islamista Youssef al-Qaradawi, probablemente vinculado a Al-Qadea, decretó una 'fatua' (edicto religioso), en la que condenaba a muerte a Redeker, como hace años a Salman Rushdie. Desde entonces este profesor de Filosofía vive custodiado por policías las 24 horas del día. Dice que simplemente quiere «alertar a las sociedades democráticas europeas del peligro que corren frente a los fascistas islámicos, que niegan el debate y la reflexión y quieren imponer su forma de ver el mundo».
«Francia vive una situación muy delicada, porque el islamismo político ha conseguido sólidos apoyos e impone un clima de terror», advierte el filósofo que se define como «ateo, laico y firme defensor de la razón y las ideas de la Ilustración».
Le Figaro
titulado Frente a las intimidaciones islámicas, ¿que debe hacer el mundo libre?
El jefe islamista Youssef al-Qaradawi, probablemente vinculado a Al-Qadea, decretó una 'fatua' (edicto religioso), en la que condenaba a muerte a Redeker, como hace años a Salman Rushdie. Desde entonces este profesor de Filosofía vive custodiado por policías las 24 horas del día. Dice que simplemente quiere «alertar a las sociedades democráticas europeas del peligro que corren frente a los fascistas islámicos, que niegan el debate y la reflexión y quieren imponer su forma de ver el mundo».
«Francia vive una situación muy delicada, porque el islamismo político ha conseguido sólidos apoyos e impone un clima de terror», advierte el filósofo que se define como «ateo, laico y firme defensor de la razón y las ideas de la Ilustración».













