REGIÓN
Años de duro discurso riojanista
Los grupos que demandaban la provincia estaban formados por personas marcadas por la Ilustración y las ideas liberales
21.10.07 -

Martín Fernández de Navarrete nació en Ábalos en 1765.
«Un riojano de la provincia de Álava, de la de Soria y de la de Burgos se parecen entre sí por todas las circunstancias como un huevo a otro huevo. Pero un soriano, un burgalés y un alavés se parecen a un riojano como un escandinavo a un andaluz», escribió el ilustrado riojano Martín Fernández de Navarrete en 1821 en su 'Carta de un riojano a un Señor Diputado en Cortes'. Y es que los documentos de aquellos años muestran un fuerte discurso reivindicativo en términos de identidad riojana, como refleja la explícita cita anterior en la que se compara a los riojanos con los habitantes de las provincias colindantes.
Los grupos que demandaban la provincia riojana estaban formados en su mayor parte por personas marcadas por la Ilustración y las ideas liberales. De los documentos que han llegado hasta nuestros días cabe resaltar dos ideas claves en las que basaban sus reivindicaciones: la primera, el peso del territorio y la geografía como elementos definidores de La Rioja; y el segundo la situación de agravio y victimismo por la situación de la región.
Todos coincidían en que el territorio riojano estaba claramente fijado, haciendo referencia a los límites marcados por las sierras y a los siete ríos. La Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana afirmaba que «entre estos cuatro límites está el nacimiento, curso y fin de los siete ríos, cuyos orígenes y formación distinguirán eternamente la Rioja de todas las otras provincias españolas, sin que apenas quepa en la geografía otra mejor y más claramente demarcada». Los representantes de la Junta General de la Rioja que en 1813 llegaron a las Cortes de Cádiz portaban un documento en el que se incidía: «Si se fija, Señor, la consideración en su situación local, parece que la naturaleza ha descrito los límites geográficos de esta provincia con cuantas circunstancias pueden apetecerse para que se le considere como tal».
El victimismo y la situación de agravio que había sido objeto La Rioja por su división, fue uno de los puntos en los que se hizo un mayor hincapié. Los provincialistas riojanos demandaban su propio centro de poder y lo hacían en términos de identidad riojana. La Real Sociedad Económica de la Rioja señalaba un escenario de la región muy negativo: «Hecha la Rioja trozos y dividida entre tres provincias diferentes, era consiguiente verse privada de los medios necesarios para su fomento y prosperidad ( ) los pueblos del suelo riojano injustamente segregados de su natural metrópoli, para reunirlos confusa y desacordadamente a las provincias de Burgos, Álava y Soria, son acreedores a recuperar su independencia, y formar una pequeña república, dividida por los límites que conocieron sus antiguos moradores de la tierra».
Los grupos que demandaban la provincia riojana estaban formados en su mayor parte por personas marcadas por la Ilustración y las ideas liberales. De los documentos que han llegado hasta nuestros días cabe resaltar dos ideas claves en las que basaban sus reivindicaciones: la primera, el peso del territorio y la geografía como elementos definidores de La Rioja; y el segundo la situación de agravio y victimismo por la situación de la región.
Todos coincidían en que el territorio riojano estaba claramente fijado, haciendo referencia a los límites marcados por las sierras y a los siete ríos. La Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana afirmaba que «entre estos cuatro límites está el nacimiento, curso y fin de los siete ríos, cuyos orígenes y formación distinguirán eternamente la Rioja de todas las otras provincias españolas, sin que apenas quepa en la geografía otra mejor y más claramente demarcada». Los representantes de la Junta General de la Rioja que en 1813 llegaron a las Cortes de Cádiz portaban un documento en el que se incidía: «Si se fija, Señor, la consideración en su situación local, parece que la naturaleza ha descrito los límites geográficos de esta provincia con cuantas circunstancias pueden apetecerse para que se le considere como tal».
El victimismo y la situación de agravio que había sido objeto La Rioja por su división, fue uno de los puntos en los que se hizo un mayor hincapié. Los provincialistas riojanos demandaban su propio centro de poder y lo hacían en términos de identidad riojana. La Real Sociedad Económica de la Rioja señalaba un escenario de la región muy negativo: «Hecha la Rioja trozos y dividida entre tres provincias diferentes, era consiguiente verse privada de los medios necesarios para su fomento y prosperidad ( ) los pueblos del suelo riojano injustamente segregados de su natural metrópoli, para reunirlos confusa y desacordadamente a las provincias de Burgos, Álava y Soria, son acreedores a recuperar su independencia, y formar una pequeña república, dividida por los límites que conocieron sus antiguos moradores de la tierra».













