
La estrategia regional al respecto lleva implícitos, según dijo Sanz, un puñado de objetivos. El más inmediato es la elaboración del tercer Plan Riojano de I+D+i (2008/2011) que incidirá en la implicación del ámbito privado y la trasferencia tecnológica a las empresas. A más largo plazo, la meta es articular las herramientas normativas precisas para dar seguridad jurídica a la investigación y estimular la innovación «flexibilizando» la participación del sector privado. En este apartado se enmarca la Ley de I+D+i cuya aprobación está prevista para el primer semestre del 2008.
Alcance
El Gobierno regional confía en que todos estos resortes cristalicen en hechos concretos. Y también aquí hay descrito un horizonte concreto: elevar en cuatro años el número de empresas riojanas con actividades innovadoras de las 227 actuales (el 1,02 frete al 0,83 de media nacional) a un total de mil. Según explicó Sanz, el beneficio de esta actividad investigadora podría alcanzar a más de 1.440 industrias riojanas que dan trabajo a 12.338 empleados y facturan más de 1.848 millones de euros.
El presidente regional insistió en que a partir de aquí «se abre una nueva etapa» en la cual es preciso «trasladar al empresariado riojano la cultura de la investigación como elemento de competitividad». «Hacer ver -apostilló- que su competencia no está en La Rioja, sino en el mundo entero».













