PEÑA SPORT 3 - CD LOGROÑÉS 3
El conjunto blanquirrojo debió ayer ganar ante el Peña Sport, pero la mala fortuna en defensa, por un lado, y la falta de llegada, a pesar de los tres goles, por otro, hicieron que el partido se saldara con un nuevo empate.
La mala fortuna viene de un gol en propia puerta a los tres minutos de comenzado el partido y de un penalti por una mano involuntaria dentro del área grande, al final del mismo.
Entre esos dos goles, excepto la acción de José salvando otro gol en el minuto cinco, fue un partido con total dominio blanquirrojo en la zona ancha, en la que los jugadores sabían llevar el balón, hacerse con el 'tempo' del encuentro y buscar la llegada hacia el área rival. Pero es que no se llegaba con precisión y así transcurría el partido. Sólo la magistral jugada de Iván Díaz y el mejor remate de Cyril hicieron que por un rato el empate campease en el marcador.
Galiano, autor del gol en propia puerta y del penalti tuvo mala suerte hasta en ataque, porque un excelente cabezazo suyo lo rechazó el larguero, cuando ya se cantaba el segundo tanto riojano.
No fue un buen primer tiempo, pero estaba claro que el Logroñés jugaba mucho más que su oponente, que sólo buscaba los balones largos y la contra para sorprender, lo que no conseguía.
Otros tres goles
En el segundo tiempo, después del varapalo del segundo tanto local, la marcha del partido siguió igual, con el dominio en el centro para el Logroñés y las contras para los locales, pero sin peligro por ningún lado.
El colegiado estimó penalti en el agarrón de Gil, que dio con el jugador local en la calle, por lo que el Peña Sport jugo veinticinco minutos con sólo diez hombres. Cyril ponía el marcador de nuevo en empate.
Sin embargo, la temida contra local hizo su efecto y un centro de Garde, en otra contra, dio la ocasión a Markuleta, recién entrado, para cabecear el tres a dos entre cuatro defensas riojanos.
No estuvo muy lúcido el Logroñés en esos minutos, porque, aunque siguió dominando, no llevo excesivo peligro ante el portal de Cacho, ya siempre con uno más en la cancha.
Se creaba en el centro, pero la defensa, bien organizada, de los locales, evitaba la penetración en el área y los centros se perdían una y otra vez entre las piernas de los tafalleses o las manos de Cacho.
Tomi acertó con el palo en una nueva ocasión riojana y Joseba salvó el disparo de Cyril al rechace de la madera.
Pero el conjunto riojano tiene gol y cuando parecía todo perdido, Santamaría se fabricó el tanto del empate en una jugada en la que parecía que iba a centrar y chutó. Cogió ya descolocado a Cacho y el tanto sirvió para que se sumara un nuevo punto agónico, esta vez a domicilio.
Sin embargo, el partido de ayer daba para mucho más, porque el Logroñés se sintió superior en la zona ancha del campo y lo dejó ver en muchas ocasiones, a pesar de ir siempre a remolque en el marcador. Y, aunque pueda parecer lo contrario, con seis goles, no se llegó al marco rival con fluidez, después de jugar y tocar bien el balón en la zona media.








