EL CRISOL
El inventor del primer submarino
13.10.07 -
Instituto de Estudios y Ayuntamiento de Logroño acaban de reeditar el libro titulado
Porque en cualquier otra región española -o europea-, el inventor del decano de los submarinos patrios, diseñado nada menos que en el año 1859, sería reverenciado por sus paisanos. El ejemplo lo tenemos en Isaac Peral, creador del primer sumergible de la historia que podía ser utilizado con fines militares, científico que es hoy en día el buque insignia -y nunca mejor dicho- de la ciudad de Cartagena.
El único homenaje que rescató la extraviada memoria de Cosme García se plasmó en dos submarinos de la Armada española que llevaron su nombre, el primero durante el reinado de Alfonso XIII y, el otro, en el franquismo. Ahora, el propio historiador Agustín Rodríguez, como un Quijote más, ha impulsado una campaña a fin de que uno de los cuatro nuevos submarinos que construye la Marina lleve, de nuevo, el nombre del ilustre genio.
Además del sumergible, también inventó Cosme García la primera máquina de franqueo para el recién creado cuerpo de Correos -con la que cosechó una pequeña fortuna que invirtió en el fondo del mar-, una imprenta o los primeros fusiles de retrocarga que, adquiridos por el Gobierno de turno, sirvieron -paradógicamente- para derrocar a Isabel II.
Y es que los riojanos somos así. «¿Qué chorra más da!» es la frase que mejor nos define. Cuatro palabras que resumen, cual fatídica quintaesencia, una filosofía de vida, una forma de ser, de estar, de existir.
Cosme García, un genio olvidado
. Aunque a muchos lectores este nombre tan sólo les suene a Instituto de Segunda Enseñanza, Cosme García fue uno de los más destacados inventores del siglo XIX español. Así, la obra que escribiera Agustín Rodríguez en 1996, vuelve ahora a iluminar la figura del ingeniero logroñés al amparo de nuevas investigaciones históricas. Porque en cualquier otra región española -o europea-, el inventor del decano de los submarinos patrios, diseñado nada menos que en el año 1859, sería reverenciado por sus paisanos. El ejemplo lo tenemos en Isaac Peral, creador del primer sumergible de la historia que podía ser utilizado con fines militares, científico que es hoy en día el buque insignia -y nunca mejor dicho- de la ciudad de Cartagena.
El único homenaje que rescató la extraviada memoria de Cosme García se plasmó en dos submarinos de la Armada española que llevaron su nombre, el primero durante el reinado de Alfonso XIII y, el otro, en el franquismo. Ahora, el propio historiador Agustín Rodríguez, como un Quijote más, ha impulsado una campaña a fin de que uno de los cuatro nuevos submarinos que construye la Marina lleve, de nuevo, el nombre del ilustre genio.
Además del sumergible, también inventó Cosme García la primera máquina de franqueo para el recién creado cuerpo de Correos -con la que cosechó una pequeña fortuna que invirtió en el fondo del mar-, una imprenta o los primeros fusiles de retrocarga que, adquiridos por el Gobierno de turno, sirvieron -paradógicamente- para derrocar a Isabel II.
Y es que los riojanos somos así. «¿Qué chorra más da!» es la frase que mejor nos define. Cuatro palabras que resumen, cual fatídica quintaesencia, una filosofía de vida, una forma de ser, de estar, de existir.











