
Estas nuevas herramientas 'on-line' todavía están en fase de prueba y, por el momento, no tienen tantas funciones como las tradicionales, pero apuntan hacia un cambio radical en el modelo informático tradicional, en el que los programas y los archivos que éstos generan están instalados en un ordenador.
Con la nueva oferta que se está gestando, el usuario se conectará a la Red, utilizará el programa y dejará los archivos en un sitio remoto, al que podrá acceder desde cualquier parte y máquina. El cambio es aún mayor si tenemos en cuenta que programas que ahora son de pago podrían convertirse en gratuitos, en algunos casos a cambio de recibir publicidad.
La principal ventaja de este modelo 'on-line' es que permite utilizar los documentos desde cualquier lugar del planeta, así como compartirlos con otros usuarios autorizados. Habrá que ver la calidad final que ofrecen estos programas y existe una incógnita importante sobre si el público aceptará una propuesta que, con material importante archivado en servidores ajenos, puede plantear dudas sobre la privacidad y la seguridad.
Con todo, un dato está a favor de la nueva propuesta: millones de usuarios utilizan ya el correo web. Este tipo de e-mail también está alojado en la Red y, aunque en el momento de su aparición causó las mismas inquietudes, ha sido masivamente aceptado por las ventajas que ofrece.
Todas estas herramientas 'on-line' dibujan un nuevo escenario en la informática. Los programas alojados en la Red y gratuitos, o subvencionados con publicidad, están en la línea de la oferta de empresas nacidas con Internet, como es el caso de Google. Y suponen un desafío, comercial y de modelo, para Microsoft, que domina el mercado mundial con la venta de licencias para su sistema operativo y las herramientas del Office, instaladas en millones de ordenadores.





















