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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

Sociedad

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Sendero a la Prehistoria
A través de un paseo por las montañas que rodean Nalda encontramos restos de dólmenes

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Sendero a la Prehistoria
Los dólmenes son monumentos funerarios colectivos. / V. RUIZ
Hay veces que un recóndito paraje de montaña esconde un tesoro humano de gran valor. Éste es el caso de los restos dolménicos de Peña Guerra, en la localidad de Nalda. Además de disfrutar de un paseo de aproximadamente unas cuatro horas en un medio natural donde reinan el sosiego y la tranquilidad, tenemos la oportunidad de deleitarnos con la visita a unos restos que nos trasladan a miles de años atrás, a una edad temprana de la humanidad, a un tiempo en el que el hombre vivía en completa armonía con la naturaleza, sin poder ser entendida la vida de otra manera. Los dólmenes de Nalda se encuentran junto a Peña Guerra, formación caliza que da nombre tanto a la zona como a los propios restos megalíticos. El paraje al que nos lleva nuestra ruta de esta semana se encuentra en el interfluvio que limita las cuencas de los ríos Iregua y Leza, entre los términos municipales de Nalda, Clavijo y Trevijano.

Para llegar a nuestro prehistórico destino deberemos partir de la plaza de La Tela, seguimos la calle Arrabal y subimos por la empinada calle de San Miguelito, a la izquierda. Pasamos las casas y continuamos ascendiendo, encontramos un cruce de camino y nosotros deberemos tomar el de la derecha. Este camino agrícola transcurre entre cultivos de secano, sobretodo viñedo y almendros. Frente a nosotros se alza imponente Peña Soto, en cuyos paredones abundan buitres y otras aves rupícolas. Seguimos el camino, por el que aún podemos ir en coche, pasaremos junto a un corral y poco después llegaremos hasta Fuente del Arca, un lugar idóneo donde proveernos de agua. Esta curiosa y antigua construcción hidráulica abasteció al pueblo en siglos pasados.

La visita a los dólmenes se puede realizar por dos variantes, la primera de ellas y más complicada es la que toma un sendero que hoy por hoy quizás nos resulte difícil seguir, pero que pronto será señalizado y acondicionado por la asociación local PANAL. Si optamos por esta alternativa deberemos, en la primera curva, abandonar el camino y seguir por una senda que bordea por su izquierda un pequeño cerro. No pasemos por alto los restos pastoriles que salpican la zona como un curioso corral rupestre que se encuentra en la base de la peña. La senda nos lleva ascendiendo poco a poco entre tomillo y espliego hasta el Barranco del Moro. Este sendero, antiguo camino de Trevijano, sigue entre pinos de repoblación por una vaguada. Saldremos a un camino ancho y llano y ya en punto nos encontramos con los restos dolménicos. La otra opción para llegar a los dólmenes de Nalda es más sencilla. Podemos continuar en coche por el camino de los Adobes, llegará un punto en el que una señal nos prohíbe continuar en vehículo. A partir de aquí continuaremos a pie sin dejar una pista que asciende y que se adentra en un frondoso pinar y que al cabo de unos 4 kilómetros nos lleva a hasta el conjunto megalítico de Peña Guerra.

Los dólmenes son monumentos funerarios colectivos formados por una cámara delimitada por grandes losas de piedra verticales o megalitos y de un túmulo de tierra y piedras que la rodeaba. Estos restos datan de hace unos 4.700 tendrán años y tienen un gran valor arqueológico. En una sociedad donde la movilidad dentro del territorio era una necesidad impuesta por las estaciones, el dolmen representa la fidelidad a un enclave. Parece que estas construcciones pertenecieron a trashumantes que al volver encontraban sin dificultad a sus antepasados.

En la sierra de Cameros se encuentra el mayor conjunto de dólmenes de La Rioja, por ello, además del conjunto de Nalda, encontramos otros ejemplos de estas curiosas construcciones en Trevijano, Viguera o Almarza.
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