
«Francia no desea dar lecciones a nadie», declaró Sarkozy ante un auditorio de estudiantes de la Universidad Politécnica Bauman de Moscú, pero al final se explayó. La conferencia tuvo lugar poco antes de la reunión oficial en el Kremlin y estuvo dedicada a hablar de la democracia.
Subrayando las evidentes carencias del ordenamiento ruso, el presidente francés dijo: «Cada uno de los poderes en mi país debe rendir cuentas a la sociedad, nadie puede quedar al margen de la ley». «Un país en donde la Justicia no es independiente no es un país libre», añadió. En un intento de convencer a los asistentes al acto, Sarkozy afirmó que «es realmente mejor vivir en democracia».
«Soy amigo de Estado Unidos», aseguró de repente el primer mandatario galo. Hubo una pausa y un pronunciado silencio antes de que los jóvenes empezaran a reírse. Sarkozy reanudó su discurso diciendo: «Sí, soy amigo, pero no vasallo», palabras que arrancaron fuertes aplausos. El presidente francés recibió después a representantes de la organización rusa defensora de los derechos humanos Memorial, de quienes escuchó duras críticas contra la actual política de Putin, sobre todo en relación con la oposición, la prensa y los civiles en Chechenia.
Ya en la rueda de prensa posterior a las conversaciones en el Kremlin, Sarkozy admitió haber hablado con Putin «con franqueza» sobre el problema de los derechos humanos. «Él me respondió con la misma franqueza, ya que consideramos que la amistad consiste en decirse el uno al otro las cosas claras».
El presidente ruso, por su parte, manifestó que le parece muy bien que su «amigo francés» se reúna con defensores de los derechos humanos. «No veo en ello nada censurable», señaló. Putin habló de «avances sustanciales» en la cooperación política, económica y humanitaria entre Moscú y París. Francia aspira a que sus empresarios puedan participar en la capitalización del gigante energético ruso Gazprom.
Irán ocupó un lugar preeminente en las negociaciones. «Creo que nuestras posiciones se han acercado» en la aproximación al problema nuclear del país centroasiático, puntualizó Sarkozy. En su intervención en la Universidad Politécnica, el presidente francés se opuso a una guerra contra Irán, pero incidió en la necesidad de una mayor firmeza en las sanciones para obligar al régimen integrista chií a detener el enriquecimiento de uranio.
El máximo dirigente ruso, sin embargo, dejó claro que no apoya la aplicación de nuevas sanciones por que, según su parecer, Teherán no pretende dotarse del arma nuclear. «No hay pruebas objetivas al respecto y, por lo tanto, partimos del hecho de que no existen semejantes planes», recalcó Putin. «Quizás nuestro análisis no es del todo el mismo sobre la situación en Irán», terminó matizando Sarkozy, quien expresó la esperanza de que su homólogo ruso logre algún progreso durante la visita que realizará la semana que viene a Teherán.
Ambos dirigentes tocaron también los planes de EE. UU. de desplegar elementos de su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. Mañana viernes, precisamente, llegan a Moscú para tratar el asunto la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice y el jefe del Pentágono, Robert Gates. Sarkozy pidió ayer a Putin no romper la baraja y «continuar la discusión» con las autoridades estadounidenses.
El presidente ruso fue invitado por su colega galo a viajar a finales del año que viene a la Guayana Francesa para asistir el lanzamiento de un cohete ruso Soyuz desde la base de Kourou. «Me ha dicho que será su primera visita al extranjero después de dejar el puesto de presidente», aclaró Sarkozy.





