
LA ASOCIACIÓN
Los empresarios agrarios explican que «la situación no ha estallado antes porque ha habido pastos, pero ahora hay que alimentar a los animales con piensos». El problema afecta a toda la cadena de producción, aunque, como suele ser habitual, el más perjudicado es el primer eslabón. En este sentido, buena parte de los ganaderos del Alto Iregua crían vacas nodrizas (reproductoras) en la sierra y, cuando los terneros se destetan (a los tres o cuatro meses), los venden a cebaderos del valle, que los mantendrán durante ocho meses hasta su sacrificio: «El cebadero -indica José Antonio Merino- te quita del precio del ternero las 20.000 pesetas que le supone el encarecimiento del pienso y, si aceptas, perfecto, porque sino te quedas con los terneros y los tienes que alimentar tú».
La situación es tan crítica o más que la de las vacas locas: «Entonces el precio de la carne cayó más que ahora, pero al menos no subieron los de producción; la duda que tenemos ahora es si los precios de los cereales volverán a bajar, porque lo que parece claro es que la carne no va a subir, por lo menos para los ganaderos», señala Carlos Fernández, ganadero de Nieva.
La crisis coincide con la progresiva reducción de ayudas comunitarias que afecta a toda la ganadería desde el 2005: «No queremos ayudas, ni son para hacernos ricos, sino que servían para que los precios fueran muy bajos, pero ahora hay menos e irán desapareciendo hasta el 2013, así que la situación va a ser realmente crítica», señalan los ganaderos. «Somos explotaciones familiares, sin trabajadores, lo que reduce nuestros costes, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos las casas se mantienen por otros ingresos, como los de nuestros cónyuges, pero, si no hay perspectivas lo que está claro es que habrá que pensar en cerrar».











