MUNDO
Bush admite que la CIA continúa las detenciones pero niega la práctica de torturas
06.10.07 -
No hizo falta preguntarle, George W. Bush quería hablar ayer de las cárceles secretas de la CIA que estos días han resucitado en las portadas de los periódicos, pero no precisamente para negar su existencia, sólo para rechazar que en ellas se torture. «Cuando encontramos a alguien que puede tener información relacionada con un ataque potencial contra EE. UU., pueden apostar a que vamos a detenerle, y pueden apostar a que vamos a interrogarles», admitió espontáneamente desde el despacho legal, tras unas declaraciones sobre el curso de la economía.
«El pueblo americano espera que obtengamos esa información con la que podamos actuar para protegerles. Ese es nuestro trabajo».
La víspera el diario 'The New York Times' había publicado que las cárceles secretas de la CIA siguen existiendo en ultramar, pese a que desde que Bush admitiese públicamente su existencia en septiembre del año pasado se suponía que habían sido cerradas tras el traslado de los 14 presos que en ellas se encontraban a la base naval de Guantánamo. La agencia Reuters corroboró ayer esta información con fuentes del gobierno, que emplazan al menos a un miembro de Al Qaida en uno de estos «agujeros negros» a los que se refería el rotativo neoyorquino.
Otro alto funcionario antiterrorista dijo a Reuters que el líder de Al Qaida Abd al-Baqi fue detenido en Turquía en mayo y entregado a EE. UU., lo que confirmaría y ampliaría la colaboración de países europeos con el gobierno americano en estas prácticas que violan los derechos humanos y la legalidad internacional.
Un detalle éste con el que Bush no está de acuerdo. Según él, «este gobierno no tortura a la gente», dijo ayer. «Nos apegamos a la ley de EE. UU. y a las obligaciones internacionales».
No es eso lo que se desprendía de los memorandums internos firmados por el ex fiscal general Alberto Gonzales a los que ha tenido acceso 'The New York Times', y que el Senado lleva meses pidiendo sin éxito.
«El pueblo americano espera que obtengamos esa información con la que podamos actuar para protegerles. Ese es nuestro trabajo».
La víspera el diario 'The New York Times' había publicado que las cárceles secretas de la CIA siguen existiendo en ultramar, pese a que desde que Bush admitiese públicamente su existencia en septiembre del año pasado se suponía que habían sido cerradas tras el traslado de los 14 presos que en ellas se encontraban a la base naval de Guantánamo. La agencia Reuters corroboró ayer esta información con fuentes del gobierno, que emplazan al menos a un miembro de Al Qaida en uno de estos «agujeros negros» a los que se refería el rotativo neoyorquino.
Otro alto funcionario antiterrorista dijo a Reuters que el líder de Al Qaida Abd al-Baqi fue detenido en Turquía en mayo y entregado a EE. UU., lo que confirmaría y ampliaría la colaboración de países europeos con el gobierno americano en estas prácticas que violan los derechos humanos y la legalidad internacional.
Un detalle éste con el que Bush no está de acuerdo. Según él, «este gobierno no tortura a la gente», dijo ayer. «Nos apegamos a la ley de EE. UU. y a las obligaciones internacionales».
No es eso lo que se desprendía de los memorandums internos firmados por el ex fiscal general Alberto Gonzales a los que ha tenido acceso 'The New York Times', y que el Senado lleva meses pidiendo sin éxito.













