EN DATOS
Como en una cadena, el usuario pasa el eslabón de la recepción, accede a continuación a las pruebas complementarias, luego al diagnóstico y sin perder más dilación recibe el diagnóstico y la indicación del tratamiento. Una infraestructura que, como destacó ayer el presidente riojano, Pedro Sanz, durante su inauguración, «evitará demoras innecesarias dando un servicio rápido, eficaz». «Culminamos también de esta manera la planificación de centros hospitalarios que el Gobierno se planteó con el San Pedro, el Centro de Investigación Biomédica (CIBIR) y el propio CIBIR», apostilló. El tercer «gran pilar» del modelo sanitario diseñado por el Ejecutivo, que a pesar de abrirse ayer oficialmente -su apertura estaba anunciada para junio- lleva en marcha desde el pasado 25 de septiembre. Desde entonces han pasado por sus instalaciones 1.465 pacientes y se han realizado 94 intervenciones quirúrgicas. Habrá muchas más. La previsión es alcanzar una cifra anual de 100.000 usuarios y hasta 5.000 asistencias, de manera que esta vía «descongestione» también parte de la labor del San Pedro.
Para lograr su fin, el CARPA dispone de 40 consultas, 21 gabinetes de exploración y tres quirófanos, unidad de rehabilitación con hidroterapia y servicios de radiología con TAC y resonancia magnético en las especialidades que más lo demanda.
Poco a poco
Al igual que el San Pedro, la puesta en servicio del CARPA ha sido gradual. La semana pasada entraron en funcionamiento las consultas externas de Anestesia, Cardiología, Otorrino, Neumología, parte de Cirugía vascular, Cirugía general, Obstetricia y ginecología, Radiología y el quirófano para cirugía menor. Esta semana se han incorporado Dermatología, Alergología, Rehabilitación y Oftalmología. En breve lo harán Neumología, Cirugía vascular y Urología.
La llegada de profesionales también es progresiva. Hasta ahora trabajan aquí unos 110. Cuando esté a pleno funcionamiento habrá más de 200.













