MUNDO
Fischer dice que Aznar usaba Europa para lograr la «grandeza de España»
El ex ministro alemán afirma en sus memorias que «sobreestimó sus posibilidades»

El ex ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer, ayer en Berlín. / HANNIBAL HANSCHKE-REUTERS
Cuando Joschka Fischer comenzó a preparar su voluntario exilio político y anunció, poco después de las últimas elecciones nacionales, que renunciaba a ocupar el cargo de jefe del grupo parlamentario de Los Verdes pronunció una frase que desconcertó a todos sus amigos. «Quiero recuperar mi libertad», dijo el ex ministro de Asuntos Exteriores y la figura más emblemática que haya tenido nunca el partido ecologista.
Algo raro en la política, Fischer fue consecuente con su decisión y desapareció de los salones de Berlín para ocupar un cargo de profesor invitado en la Universidad de Princenton. «No volveré a la política activa», dijo antes de subirse al avión que lo llevaría a Nueva York.
Es cierto, Joschka Fischer, que nunca ocupó un cargo directivo en su partido, se olvidó de la política contingente, se vistió con la toga de académico, se incorporó al circuito de conferencistas y recuperó su pasión por el vino y la buena comida. Durante casi dos años, Fischer gozó de su libertad, pero no pudo olvidar la época más apasionante de su vida: los siete años que vivió al lado de Gerhard Schröder, como vice-canciller alemán y ministro de Asuntos Exteriores. Nadie sabe cuando Fischer decidió escribir sus memorias, pero el político confesó que la inspiración le llegó cuando volaba sobre el Atlántico. En la cabina de primera clase, Fischer comenzó a redactar su autobiografía que ayer fue presentada a la prensa en Berlín.
«Fischer está de regreso», anotó un periodista del Süddeutsche Zeitung, al reflejar la cobertura periodística que acompaño la publicación de su libro 'Los años roji-verdes. Política exterior alemana desde el Kosovo hasta el 11 de septiembre'.
En su libro de 444 páginas, Fischer justifica la decisión del gobierno de Schröder de participar en la guerra de la OTAN contra Milosevic, y también revela que jamás hubo una verdadera amistad entre él y Schröder y dedica un extenso capitulo a los desafíos de Europa.
Algo raro en la política, Fischer fue consecuente con su decisión y desapareció de los salones de Berlín para ocupar un cargo de profesor invitado en la Universidad de Princenton. «No volveré a la política activa», dijo antes de subirse al avión que lo llevaría a Nueva York.
Es cierto, Joschka Fischer, que nunca ocupó un cargo directivo en su partido, se olvidó de la política contingente, se vistió con la toga de académico, se incorporó al circuito de conferencistas y recuperó su pasión por el vino y la buena comida. Durante casi dos años, Fischer gozó de su libertad, pero no pudo olvidar la época más apasionante de su vida: los siete años que vivió al lado de Gerhard Schröder, como vice-canciller alemán y ministro de Asuntos Exteriores. Nadie sabe cuando Fischer decidió escribir sus memorias, pero el político confesó que la inspiración le llegó cuando volaba sobre el Atlántico. En la cabina de primera clase, Fischer comenzó a redactar su autobiografía que ayer fue presentada a la prensa en Berlín.
«Fischer está de regreso», anotó un periodista del Süddeutsche Zeitung, al reflejar la cobertura periodística que acompaño la publicación de su libro 'Los años roji-verdes. Política exterior alemana desde el Kosovo hasta el 11 de septiembre'.
En su libro de 444 páginas, Fischer justifica la decisión del gobierno de Schröder de participar en la guerra de la OTAN contra Milosevic, y también revela que jamás hubo una verdadera amistad entre él y Schröder y dedica un extenso capitulo a los desafíos de Europa.













