MUNDO
El ex fiscal general de EE. UU. Alberto Gonzáles autorizó en secreto la práctica de torturas
05.10.07 -
Por si todo el descrédito acumulado por Alberto Gonzáles al frente del Departamento de Justicia fuera poco, y a pesar de su forzada dimisión en agosto, el primer hispano en el prestigioso puesto de fiscal general de Estados Unidos continua siendo el blanco de cargas de profundidad contra su problemática gestión. El 'New York Times' ha acusado al asesor legal del presidente Bush de respaldar, a través de un documento secreto, las más duras técnicas de interrogatorio aplicadas por la CIA a presuntos terroristas capturados tras el 11-S.
El dictamen en cuestión, aprobado el 5 de febrero del 2005 sin que faltasen reparos dentro del mismo Departamento de Justicia, habría servido en la práctica como explicita autorización para aplicar una combinación de dolorosas tácticas físicas y psicológicas. Entre las que figuran golpes en la cabeza, simulados ahogamientos en agua y sometimiento a temperaturas bajo cero. Irónicamente, la Administración Bush había declarado tres meses antes como algo aborrecible el uso de torturas en su lucha contra el terrorismo.
Gonzáles, cuya dimisión efectiva a mediados de septiembre no ha servido para acallar los reproches de haber politizado el Departamento de Justicia y las sospechas de haber cometido perjurio ante el Congreso, decidió aprobar todas estas tácticas combinadas pese a las objeciones presentadas por James Comey, vice-fiscal general. La Casa Blanca reiteró ayer que Estados Unidos no practica la tortura. Sin comentar su contenido, la portavoz presidencial Dana Perino confirmó la existencia del dictamen emitido en febrero del 2005.
El dictamen en cuestión, aprobado el 5 de febrero del 2005 sin que faltasen reparos dentro del mismo Departamento de Justicia, habría servido en la práctica como explicita autorización para aplicar una combinación de dolorosas tácticas físicas y psicológicas. Entre las que figuran golpes en la cabeza, simulados ahogamientos en agua y sometimiento a temperaturas bajo cero. Irónicamente, la Administración Bush había declarado tres meses antes como algo aborrecible el uso de torturas en su lucha contra el terrorismo.
Gonzáles, cuya dimisión efectiva a mediados de septiembre no ha servido para acallar los reproches de haber politizado el Departamento de Justicia y las sospechas de haber cometido perjurio ante el Congreso, decidió aprobar todas estas tácticas combinadas pese a las objeciones presentadas por James Comey, vice-fiscal general. La Casa Blanca reiteró ayer que Estados Unidos no practica la tortura. Sin comentar su contenido, la portavoz presidencial Dana Perino confirmó la existencia del dictamen emitido en febrero del 2005.











