El Juzgado de lo Penal número Dos de Logroño ha condenado a J.C.G.A, de 44 años, a cinco años de prisión por un delito de lesiones de ámbito doméstico, otro de quebrantamiento de medida cautelar, un tercero de amenazas y uno más de violencia habitual.
La sentencia también le impone a este individuo, natural de la localidad alavesa de Alegría y vecino Ausejo (La Rioja), a una indemnización de seis mil euros a su ex-mujer en concepto de responsabilidad civil por los daños causados. También le impone la privación del derecho de portar armas durante ochos años y la obligación de no acercarse a su ex-mujer a menos de doscientos metros y de comunicarse con ella por cualquier medio, también durante el plazo de ocho años.
Por último, la condena también le impone un alejamiento sobre una hija de su ex-mujer de doscientos metros durante el plazo de seis meses, la prohibición de comunicarse con ella durante el mismo tiempo, y una multa de 160 euros por una falta de insultos y amenazas sobre ella.
Los hechos por los que ha sido condenado J.C.G.A., sobre el que constaba una sentencia anterior por violencia familiar contra su ex-mujer de 2005, ocurrieron entre el mes de agosto y el de noviembre de 2006. El primero de los hecho tuvo lugar la noche del 11 de agosto del pasado año, cuando el condenado se presentó en casa de su mujer, residente en Ausejo, con la que tuvo una fuerte discusión y una agresión que le ocasionó a ésta tres equimosis en el brazo derecho.
Durante la disputa, le cogió la llaves del coche y de la casa, con las que luego intentó acceder a la vivienda de madrugada, cosa que le impidió una hija de su mujer y el novio de ésta, a los que amenazó con matarlos. A raíz de ello, el Juzgado de Instrucción número Uno de Calahorra dictó una orden de protección con alejamiento e incomunicación contra el acusado, quien a partir de entonces se dedicó a llamar a su ex-mujer en varias ocasiones por teléfono amenazándola de muerte e insultándola.
El 8 de septiembre de 2006, el acusado fue llamado a declarar como imputado por estos hechos en el Juzgado de Instrucción número Uno de Calahorra, que reiteró la vigencia de la orden de alejamiento e incomunicación. Entre el 16 de septiembre y el 7 de noviembre, el condenado repitió las amenazas e insultos a través de mensajes de móvil y telefónicamente contra su mujer y en una ocasión sobre una de las hijas de ésta. Como consecuencia de todos estas acciones, la denunciante sufrió un transtorno reactivo de ansiedad, que precisó de baja laboral y tratamiento psicofarmacológico.