
Los representantes permanentes de los 27, reunidos en Coreper, convinieron ayer en explorar nuevas formas de sancionar al régimen, que es objeto ya de puniciones desde 1990. En virtud de aquellos acuerdos, revalidados en 1996 a través de una Posición Común, los 375 miembros del régimen militar, así como sus familiares, han sufrido un bloqueo de sus haberes en el territorio de la Unión. Las medidas se aplican a los miembros del Consejo birmano de Estado, a los miembros del gobierno, a los altos responsables militares, a los miembros de la Asociación Solidaridad y Desarrollo, a las empresas públicas y a beneficiarios directos de la política económica gubernamental, así como a sus familias.
Hay un embargo en vigor a la venta de armas y otras sanciones comerciales, como la prohibición del acceso al Sistema de Preferencias Generalizadas con el que la UE favorece los intercambios comerciales con -en general- países en otro tiempo vinculados a metrópolis europeas. Birmania fue colonia del Reino Unido. La ayuda directa, en fin, está circunscrita a la estrictamente humanitaria. Aunque no hay indicaciones sobre el camino que podrían seguir las nuevas sanciones, de ser adoptadas, en Bruselas se especula con la posibilidad de extender la prohibición de visados y la congelación de haberes a personal ajeno al régimen militar, pero vinculado a la represión que se ejerce en las calles contra los opositores al régimen.
El margen de maniobra de la UE con la distante república es, sin embargo, limitado. Los contactos mantenidos con la ANASE (Asociación de Naciones Asiáticas del Sudeste), en la que figuran Indonesia, Singapur, Tailandia, Malasia, Filipinas, Brunei, Vietnam, Laos, Camboya y la propia Birmania, para establecer una zona de libre cambio, han permitido constatar el interés del bloque porque Birmania no quede al margen de los acuerdos.
Se trata de una pretensión inaceptable para Europa, que actúa aquí bajo inspiración británica, y que tampoco quiere incluir en los acuerdos finales a Laos y Camboya. La Eurocámara, en una resolución aprobada ayer mismo, reclama a la UE que establezca contacto con Estados Unidos y otros miembros de la comunidad internacional, a fin de coordinar acciones contra el régimen de Rangún, después de «aplaudir la valerosa acción de los monjes birmanos y de las decenas de millares de manifestantes pacíficos que se enfrentan al régimen antidemocrático en Birmania».





