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LA TRIBUNA DE LA RIOJA
Mosto, Rioja y Espolón
21.09.07 -
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Mosto, Rioja y Espolón
Mosto, Rioja y Espolón. ¿Dios, y qué trilogía! Se dan sangre, fuerza, vida y nombre. Y unidos resultan una carga explosiva de riojanismo, de alegría y sano orgullo. El orgullo de ser y de sentirse riojano. Los tres, cada uno, llevan el secreto y el misterio de ser uno y muchos a la vez. El misterio de la unidad en la pluralidad. Pero no al estilo de Kant y de Hegel, de los mayores problemas en filosofía, sino de una unidad práctica y vital.

El mosto es uno y el mismo. Pero se hace de muchos granos, de muchos racimos de uva. Y cada uva mimada y acariciada por la mano del campesino. Que hoy se quita la boina. Y deja la azada en el surco. Porque tiene que venir a la cita sagrada del día 21 de septiembre. Del riojanismo. El labrador del monumento se baja del pedestal, deja la «morisca» y la boina y las anchas abarcas y se viste de traje y camisa nueva, de corbata y zapato brillante Porque es la fiesta de La Rioja.

Y La Rioja es una, pero compuesta y tejida de muchos retazos que son la única Rioja. Tiene que estar Haro la bodeguera con los mejores caldos orgullo de nuestra tierra. Deja vigilando a Felices en Bilibio y a su Vega, guardando las espigas de oro. Y trae como notario a Risco para que siga escribiendo la historia en el tiempo. Porque hoy es también historia. Y La Rioja es vino, vino bueno y bodega. Y hasta el mejor Museo del Vino en Briones. Una de las maravillas de La Rioja.

Y tiene que venir Santo Domingo, el de la mano tendida y hospitalaria. Para recordar la lección de un santo de los caminos, que no toleró que estuviera ningún peregrino solo. Él los llevaría a su casa, para que tuvieran techo, pan caliente y una mano amiga que le acoge. Y esa también es La Rioja. La Rioja es mano tendida y cordialidad.

Y tiene que venir Nájera con sus reyes de Navarra durmiendo siglos. Porque La Rioja es también historia e historia de siglos y trono de Reyes. Y viene Nájera con el verso sáfico de Villegas. Porque La Rioja es verso y tierra de poetas. No puede faltar la sangre de Berceo, el primero de los poetas y la rúbrica cantarina del Najerilla -el nombre grácil que diría Azorín-. Y un ingeniero construyendo puentes, Juan de Ortega. Tiene que venir Nájera. Porque La Rioja es puente y abrazo de caminos. Abrazo y trono.

Y la sierra tiene que venir con sus hombros macizos de los Cameros, con su Torrecilla y su Laguna y su cañón del Leza. Y su pantano en Ortigosa. Porque La Rioja, tan pequeña y cordial, es también monte y Conde de Superunda y Virreyes del Perú. Tiene que venir su Torrecilla. Porque La Rioja de acogida es también torre almenada para defender su identidad, la que se ha forjado en la historia.

Y tiene que venir Arnedo la industrial, la del futuro y el progreso. Con las huellas de dinosaurios en Enciso, las mejores y más antiguas de Europa. Porque a la vez La Rioja que es historia y prehistoria, es también futuro. Y es avance y punta de lanza en el progreso.

Y es ahora Calahorra. Su nombre como larga historia pesada, que levanta cada año junto a su catedral. Una historia milenaria, émula de heroísmos -Sagunto, Numancia-. La que reza en sus piedras: «prevalecí contra Cartago y Roma». La que escribió con sangre las gestas mayores. Ahí está Calahorra con su matrona romana en pie. Dándole a La Rioja patronos en sus mártires. Y a Roma un retórico, Quintiliano, para cantar siempre su historia. Y al cristianismo, el primer poeta cristiano, Marco Aurelio Prudencio. Calahorra es mucho Calahorra. No podía faltar. Porque La Rioja es también Calahorra.

Y Alfaro, la bimilenaria, la Gracurris romana y la precéltica y la musulmana y la árabe y la castellana. ¿Pero por cuántas manos ha pasado Alfaro? Manzana de discordia de tres reinos. Hoy por fin, La Rioja. Y en su escudo un castillo almenado con la llave a sus pies. Llave de La Rioja. Y con el mote y santo y seña: «Muy noble y muy leal».¿Quién empuña y abre esa llave? Alfaro, que es también y para siempre La Rioja. Un santo moderno la guarda, San Ezequiel y un arcángel, San Miguel

Y la más humilde y acaso la más cordial, viene Cervera del Río Alhama, calzando los pies de La Rioja con la alpargata más artesanal y bella, la hecha a mano. La Cervera árabe y mudéjar. La Cervera riojana, con su Cristo del Perdón -qué hermosa historia y leyenda-. Y enjoya su pecho con las piritas de Navajún -las mejores piritas de Europa, joyas negras que pude un día coger con mis manos, tan cercanas estaban-. Y en Igea, un sabio, un políglota -sabe hasta tagalo-, Toribio de Minguella, centinela de nuestros monasterios riojanos de San Millán y Valvanera. Cervera, la más lejana de Logroño, aquí está, hecha de lealtades.

Y por fin Logroño. El Logroño capital de esa Rioja que hoy se abre como un corazón, con su Espolón al rojo. Logroño sí que es uno y plural. Ciudad moderna donde las haya, con sus puentes como cestillos y su Ebro ya conquistado y hecho paseo. Es la palma de una campiña, que se abre ante el que venir quiere, como ayer se abría al peregrino -Ruta jacobea-. Y le muestra sus señas de identidad. De ayer -Rúa Vieja, ermita de San Gregorio- y de hoy, sus puentes, sus parques -cuántos parques en Logroño- Y su pulmón en La Grajera y en las Norias. Aquí está Logroño, ofreciéndose, dándose.

Y el Espolón. La gran plaza llena. Hoy trono y templo y sol. Y gran copa de mosto. Y emoción y latido riojano. Muchos años he tenido el gozo y el honor de ver la ofrenda. De sentirme una gota más de esa gran copa que hoy es La Rioja. La Rioja del ayer viene también en la luz y el viento. Vienen todos. Y hasta el emigrante viene en la operación volver. Todos.

Y para esta humilde pluma que escribe y que sólo tiene un latido entrañable de Rioja y de cariño ante la Señora, permitió el Señor que en esta cita concurriese el acontecimiento central de mi vida. La ordenación y entrega definitiva. Precisamente en la cita de San Mateo. Hoy hace cincuenta años. 1957-2007. Bodas de oro enhebradas con La Rioja. Tres veces la vida quiso que saliera de esta tierra bendita. Y tres veces me trajo el Señor. Florecer donde nací, con el orgullo de riojano. No lo busqué. Me lo concedió el Señor. Hoy lo agradezco, fundido en la masa de mi Rioja. Una gota más en la ofrenda del mosto.

Mosto, Rioja y Espolón. ¿Qué bien suena! Y septiembre y veintiuno. El pentagrama riojano de este día. La melodía de este 21 de septiembre. ¿Qué bien suena, cómo enciende! Casi se besa con el corazón. Y una escala de siete letras para cantarla: La Rioja.
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