La carga se encontraba en el interior de un Ford Fiesta negro y dispuesto en dos ollas llenas a rebosar de amonal y ancladas al suelo del vehículo.
A las 23.10 horas, un aviso al diario 'Gara' anunciaba la inminente deflagración del coche bomba en la plaza Ángel Bayo (antigua sede de los bomberos de Logroño y ahora aparcamiento público). Tras acordonar la zona con un amplio perímetro de seguridad, a las 23.30 horas una pequeña deflagración causó daños en el cristal delantero del Ford Fiesta y una pequeña humareda.
Según uno de los vecinos de la calle Antonio Sagastuy, se trató de «una explosión pequeña, como un petardo», por lo que se pensó en la posibilidad de un artefacto de reducido tamaño pero, sobre todo, en la posibilidad de una bomba trampa.
Debido a la cercanía del vehículo a la puerta principal y a la dirección de éste, con el maletero mirando a la Delegación de Defensa, consideraron probable la existencia de más carga, por lo que procedieron al trabajo de desactivación.
Los agentes presentes en la zona, ante las dudas, comenzaron a trabajar a mano para saltar con precaución las cerraduras y tener acceso al maletero del vehículo, lo que hizo necesario también desmontar los asientos traseros.
En ese momento se pudo comprobar que no se trataba de una trampa, sino de un error de los terroristas en el montaje de la bomba, por lo que se prefirió esperar a los refuerzos de los TEDAX de Policía Nacional y Guardia Civil, procedentes de Bilbao y Pamplona.
Después de más de siete horas de trabajo, el robot especial de los TEDAX lograba neutralizar la bomba. Minutos más tarde, varios agentes antiexplosivos terminaban el desmontaje del artefacto. A las 07.30 horas, los explosivos eran recogidos y enviados para ser analizados en Madrid. Inmediatamente, se levantaba el cordón policial antes de que comenzase el trajín de tráfico entre trabajadores y padres de alumnos.
Bomba compleja
En principio, todo apunta a que los autores forman el comando que atentó contra la casa cuartel de Durango, ya que utilizaron métodos muy similares. Según las fuentes antiterroristas, la bomba contaba con un mecanismo «muy sofisticado» que recuerda a otros explosivos como los empleados contra la terminal T-4 de Barajas o el explotado el 26 de agosto en el pueblo castellonense de Les Coves de Vinromá, definidos como «imposibles de desactivar».
Los 61 kilos de amonal tenían la clara intención de arrasar el edificio del Ministerio de Defensa en La Rioja, en el que se llevan a cabo tareas administrativas y de reclutamiento. Debido a la escasa vigilancia del entorno y a que se trata de un aparcamiento público, los terroristas pudieron contar con tiempo para preparar el atentado.
Ayer, se barajaba la hipótesis de que en la plaza ocupada por el coche bomba pudiera haberse aparcado con anterioridad otro turismo de la banda. De esta forma, los etarras evitarían tener que circular con un vehículo cargado de explosivos y, al mismo tiempo, mantendrían disponible la plaza de aparcamiento más cercana a la entrada en el momento de llegar el coche bomba.
El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Logroño, Atilano de la Fuente, asegura que esta posibilidad «no significa que exista una infraestructura de ETA en Logroño».
El turismo utilizado por los terroristas había sido robado el pasado día 3 de septiembre en Francia. Además, llevaba placas falsas de un coche de idéntico modelo matriculado en la localidad malagueña de Fuengirola.














