REGIÓN
Concejales de la pobreza
Fernando Martínez y Mercedes Duarte relatan su vida como cooperantes en Ecuador
10.09.07 -

Fernando Martínez, con un grupo de niños en el comedor bautizado como 'Ciudad de Logroño'. /L.R.
Cuando pisaron Ecuador por primera vez hace dos años, Fernando Martínez y Mercedes Duarte querían poner en marcha, a través de la 'oenegé' 'Farmacéuticos sin fronteras' una red de botiquines que permitiera llevar medicamentos hasta las aldeas más remotas. Pero la labor en Jipijapa y en Quevedo, áreas míseras donde los indígenas viven en cabañas de caña prefabricadas sin agua ni luz, resultaba ingente y el matrimonio se multiplicó para llegar al mayor número de personas posible.
«Ser cooperante allí se parece a ser concejal en Logroño», cuenta Martínez; «la gente te aprecia y el cariño que te muestran es increíble». De su labor desinteresada le ha quedado un apodo, el 'Bravo español', que hace justicia al esfuerzo dedicado a mejorar la vida de los residentes en Jipijapa y Quevedo. El botiquín, primer frente de la misión de Fernando y Mercedes, ya funciona. «Les enseñamos a gestionar», afirma Fernández. Antes de llegar, el servicio farmacéutico de la zona perdía 20.000 dólares al año. Ahora, ganan 12.000, que invierten en cocinas, letrinas y sobre todo, en más medicamentos. «Compramos medicinas en grandes cantidades para luego distribuirlas en los botiquines. Así, podemos negociar precios más bajos: cuanta más cantidad, más barato exigimos que nos lo dejen», relata el cooperante.
Pero la labor de Fernando y Mercedes no se ha quedado en las farmacias. Con la ayuda del Ayuntamiento de Logroño, que ha invertido allí 25.000 euros, 'Farmacéuticos sin Fronteras' ha puesto en marcha una cocina, un comedor y agua potable en el colegio del Barrio de la Venus, en Quevedo. También les apoya el Gobierno de La Rioja. «No conocían las normas básicas de higiene», explica Martínez, que relata su primer día en aquel lugar: «Desparasitamos a los niños y llenamos dos cubos con bichos». Sobre todo, enseñan educación, la base para el futuro.
Pero también se han encontrado momentos dramáticos. Por ejemplo, cuando Mónica, que tenía 25 años, se murió porque no le diagnosticaron a tiempo una insuficiencia renal. «Todo estaba preparado para que viajara a España y la operaran. Pero la pobreza mata», se lamenta Fernando. Eso sí, ellos seguirán luchando.
«Ser cooperante allí se parece a ser concejal en Logroño», cuenta Martínez; «la gente te aprecia y el cariño que te muestran es increíble». De su labor desinteresada le ha quedado un apodo, el 'Bravo español', que hace justicia al esfuerzo dedicado a mejorar la vida de los residentes en Jipijapa y Quevedo. El botiquín, primer frente de la misión de Fernando y Mercedes, ya funciona. «Les enseñamos a gestionar», afirma Fernández. Antes de llegar, el servicio farmacéutico de la zona perdía 20.000 dólares al año. Ahora, ganan 12.000, que invierten en cocinas, letrinas y sobre todo, en más medicamentos. «Compramos medicinas en grandes cantidades para luego distribuirlas en los botiquines. Así, podemos negociar precios más bajos: cuanta más cantidad, más barato exigimos que nos lo dejen», relata el cooperante.
Pero la labor de Fernando y Mercedes no se ha quedado en las farmacias. Con la ayuda del Ayuntamiento de Logroño, que ha invertido allí 25.000 euros, 'Farmacéuticos sin Fronteras' ha puesto en marcha una cocina, un comedor y agua potable en el colegio del Barrio de la Venus, en Quevedo. También les apoya el Gobierno de La Rioja. «No conocían las normas básicas de higiene», explica Martínez, que relata su primer día en aquel lugar: «Desparasitamos a los niños y llenamos dos cubos con bichos». Sobre todo, enseñan educación, la base para el futuro.
Pero también se han encontrado momentos dramáticos. Por ejemplo, cuando Mónica, que tenía 25 años, se murió porque no le diagnosticaron a tiempo una insuficiencia renal. «Todo estaba preparado para que viajara a España y la operaran. Pero la pobreza mata», se lamenta Fernando. Eso sí, ellos seguirán luchando.












