
El repliegue se realizó sin incidentes. Se ejecutó en medio de la noche, cuando impera en la ciudad un toque de queda, y una semana después de que la milicia Mahdi anunciase una 'congelación' de sus ataques a tropas de la coalición internacional o a otras guerrillas que operan en Irak.
Quinientos soldados de la base aérea acompañaron en el repliegue a otros tantos colegas que ocupaban la vieja residencia de Sadam Husein, en las orillas de Chat el Arab. En los últimos meses, el centro de operaciones británico en la ciudad había sido objeto de continuos ataques por las milicias.
Preguntado por la BBC si la retirada constituye un reconocimiento de derrota, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que se trata de «una operación que se ha planeado previamente» y que forma parte de la política de entrega paulatina de instalaciones al Gobierno iraquí.
El Palacio de Basora queda en manos del Ejército. Las 5.000 tropas británicas que aún permanecen en la base aérea se mantienen en alerta de combate y estarían dispuestas, según Gordon Brown, a «intervenir de nuevo» en la ciudad si así lo requieren las autoridades locales.
Pero Londres espera cambiar en las próximas semanas el estado de sus tropas de la calificación de combate a la de supervisión y comenzar la repatriación. Mantendrán por el momento las tareas de adiestramiento de las fuerzas de seguridad. El horizonte es que queden unos 2.000 efectivos en Irak. El repliegue se produce en un momento de pública disputa entre mandos militares británicos y estadounidenses sobre el planeamiento de la ocupación y sobre la actuación del Reino Unido en las provincias del sur que tenían encomendadas, tres de las cuales, salvo Basora, ya han sido cedidas al Gobierno.
El general Jack Keane, arquitecto de la operación de saturación y acoso a milicias que ahora desarrollan las tropas americanas en el centro del país, afirmó en agosto que los británicos se habían «desentendido» de lo que pueda ocurrir en Basora y pronosticaba un deterioro creciente de la seguridad en la provincia.
Sir Mike Jackson, jefe del Estado Mayor del Ejército en el momento de la invasión, ha escrito unas memorias al llegar a la jubilación y, en el anticipo de su serialización en un periódico, declaró a 'The Sunday Telegraph', que el diseño de la invasión por Estados Unidos está «intelectualmente en bancarrota».
Jackson culpa al ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, por haber descartado los argumentos que él mismo le expuso sobre la necesidad de internacionalizar la reconstrucción, sobre el número de tropas necesario para la tarea o sobre los problemas que encontrarían tras la invasión.
El Grupo Internacional de Crisis, una prestigiada organización no gubernamental, presentó en junio un informe en el que se afirma que Basora está controlada por las milicias y no existen instituciones gubernamentales con entidad para contener el reparto de recursos entre guerrillas y grupos mafiosos.
Tres guerrillas principales se reparten respectivamente el control de los servicios de inteligencia o los comandos especiales, o de fuerzas policiales específicas, en el puerto que da acceso al mar a Irak o en las instalaciones petrolíferas, que son las más importantes del país.
Paso clave
De esta forma, el Reino Unido da un paso clave en sus planes de ceder las responsabilidades de seguridad a las autoridades iraquíes con el repliegue, completado ayer, de sus tropas de la ciudad de Basora, donde han mantenido su cuartel general desde la invasión del país en el 2003.
El movimiento, explicó el primer ministro británico, Gordon Brown, va encaminado a que las tropas británicas vayan asumiendo «un papel de supervisión». Los soldados permanecerán «para cumplir» sus obligaciones tanto con el pueblo iraquí como con la comunidad internacional, dijo Brown y añadió que los efectivos «en este momento» continuarán siendo «aproximadamente los mismos, aunque algunos analistas creen que con este repliegue el Reino Unido prepara su salida de Irak.
El Reino Unido, que ha perdido 168 soldados en Irak desde el comienzo de la invasión liderada por EE. UU. y que llegó a tener 18.000 soldados desplegados en el país, no deja tras su marcha, como esperaba, paz, estabilidad y prosperidad en Basora.











