Dos comunicantes anónimos, que dijeron hablar en nombre de ETA, llamaron a la DYA de San Sebastián y al Diario de Teruel para alertar sobre la colocación de otros artefactos, uno de ellos en la AP-68, a su paso por La Rioja, y en distintas carreteras de Cantabria, Burgos, Guipúzcoa, Aragón y Castilla-La Mancha.
El aviso se produjo poco antes de las 14 horas y provocó la inmediata reacción de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Técnicos Especialistas en Desactivación de Explosivos (Tedax) se trasladaron a la zona, mientras que otros efectivos de la Guardia Civil procedieron a cortar el tráfico de vehículos en la N-232 y en la AP-68 entre Fuenmayor y Navarrete.
La carretera y la autopista permanecieron cortadas desde las 15.30 horas hasta las 17.55 horas, lo que provocó el desvío por carreteras comarcales de cientos de vehículos en plena 'operación regreso' de vacaciones. Según la Delegación de Gobierno, los desvíos trataron de minimizar los inconvenientes a los conductores. En la N-232 las retenciones no llegaron a superar los 500 metros, mientras que los viajeros que circulaban por el tramo riojano de la AP-68 sufrieron unas aglomeraciones máximas de entre tres y cuatro kilómetros.
Confirmada la explosión del artefacto, se mantuvo el dispositivo de seguridad y los cortes de tráfico ante la posibilidad de que hubiera un segundo explosivo en la AP-68, puesto que la banda terrorista dejó abierta esa posibilidad. Tras un minucioso recorrido de casi tres horas por el lugar y proximidades con los perros antiexplosivos, la Guardia Civil levantó el dispositivo y autorizó el paso de vehículos. Cientos de automovilistas volvían ayer de vacaciones por ambas vías de comunicación y se vieron sorprendidos por el dispositivo de seguridad. Las salidas de la autopista AP-68 en Cenicero y Fuenmayor fueron atendidas por miembros de la Guardia Civil, dirigiendo a los automovilistas por carreteras comarcales hasta la N-120 desde donde podían tomar cualquier dirección deseada.
La explosión de Fuenmayor fue la única de todas las anunciadas por los comunicantes anónimos que dijeron hablar en nombre de ETA. Fuentes de la lucha antiterrorista comentaron que el objetivo de la banda terrorista con «ese petardo» era «hacerse notar, recuperar protagonismo y llamar la atención» en la jornada de mayor tráfico en las carreteras españolas, por lo que eligieron vías principales de comunicación en el norte de España.















