
Rápidas subidas
Es el reverso tenebroso de las energías limpias. El precio de la leche, el alimento de primera necesidad por excelencia, ha subido de forma muy rápida en los últimos meses. Entre enero y julio se ha encarecido un 2,6%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Los propios productores advierten que probablemente en septiembre u octubre nadie podrá comprar en España un litro de leche entera por menos de un euro, lo que supone un alza del 43% sobre el valor actual. Si se tiene en cuenta que el precio medio hoy día es de 70 céntimos y que el consumo per cápita es de casi 94 litros al año, el sobrecoste al que se enfrentan las familias solo por este concepto es de 1.240 millones de euros.
Varios son los factores que han complicado la situación. Piensos cada vez más caros, una creciente demanda mundial, menos explotaciones ganaderas, unas cuotas lácteas europeas muy rígidas o la fiebre aftosa han servido para que la demanda supere con creces la oferta. La industria afirma que se ha visto obligada a pagar hasta un 30% anual más a los ganaderos en muy poco tiempo y que ese incremento lo tendrá que trasladar a los consumidores. Como suele suceder, los ganaderos no piensan exactamente lo mismo.
El responsable del sector lácteo de UGAM-COAG, Gaspar Anabitarte, señala que el encarecimiento de los piensos ha sido patente pero «no exagerado» al haber pasado de 18 a 24 céntimos de euro por cada kilo de pienso. «El problema real es el alto margen de distribución que se llevan por cada litro de leche las grandes empresas comercializadoras», dice. El director general de la patronal de industrias lácteas (Fenil), Luis Calabozo, añade al alto precio de los cereales otro factor determinante: el enorme crecimiento de la demanda de países como India, Rusia o China.
El huevo y el pollo
El sector del huevo también se ha resentido y en los últimos meses la producción ha caído un 6% tras crecer los costes de producción hasta un 40%. La Interprofesional del Huevo (Inprovo) y la Asociación Española de Productores de Huevo (Aseprhu) advierten que este lastre junto al encarecimiento de la mano de obra, de la energía y de la paquetería hará que el consumidor final pague mucho más que hasta ahora. El golpe, dicen, será más duro durante el segundo semestre del año y se prolongará hasta la primera mitad del 2008.
Y si el huevo es más caro, también es más caro el pollo. Así lo aseguró esta semana el presidente de la patronal de productores (Propollo), Federico Félix, quien advirtió que el la unidad va a encarecerse en los próximos días un 11% (entre 18 y 20 céntimos por unidad). El problema es que el fenómeno de la proliferación de cereales destinados a la elaboración de combustibles limpios -que además está primado por las autoridades comunitarias y por las empresas que adquieren esas cosechas a los agricultores- no es coyuntural sino estructural.
La sombra del biocombustible es alargada, pues toda la cesta de la compra se está encareciendo de forma notable. Así se desprende de los últimos datos del Índice de los Precios al Consumo. La estadística revela repuntes en el mes de julio tan destacados como el del pan, que se ha disparado un 6,1% por la escasez y el alza de los cereales. Frente a un alza del índice general del 2,2%, el precio de los alimentos frescos ha crecido un 4,7% con aumentos de hasta el 6% interanual como en de la carne de ave.





