ESPAÑA
ETA cruza datos del censo con el registro mercantil y el padrón para extorsionar a los empresarios
Garzón decreta prisión para el etarra Aperribay por pertenencia a banda terrorista
17.08.07 -
La banda terrorista ETA utiliza el censo, el registro mercantil y el padrón para obtener los datos que luego utiliza para chantajear a los empresarios vascos y navarros y pedirles el llamado 'impuesto revolucionario'.
Según las fuentes consultadas, los terroristas cruzan los datos del censo electoral con los del registro mercantil y los que obran en el padrón municipal para recabar las direcciones a las que luego envían las cartas del 'impuesto'.
De esta forma, según los datos policiales, obtienen miles de direcciones a las que hacen envíos masivos. Estas cartas, en muchas ocasiones van dirigidas al empresario a la sede social de su empresa y también a su casa. A veces se la remiten a su mujer y en otros casos hacen constar en el remitente la dirección de alguno de los hijos que no vivan en el domicilio familiar. Así consiguen dar la impresión de que pueden estar controlados por la banda terrorista y les hacen levantar la sospecha, incluso, de que puede ser alguien cercano quien filtra los datos.
Sin embargo, en muchos casos, estos datos se obtienen cruzando los que obran en varios registros públicos, con los que consiguen direcciones para realizar envíos masivos.
Por otra parte, el juez Baltasar Garzón decretó ayer el ingreso en prisión del presunto miembro de ETA Pablo Aperribay Bediaga, detenido el 25 de julio en Francia y al que le imputó un delito de pertenencia a banda armada. Aperribay pertenecía al comando Vizcaya, para el que realizó varias labores de apoyo en infraestructura.
Según las fuentes consultadas, los terroristas cruzan los datos del censo electoral con los del registro mercantil y los que obran en el padrón municipal para recabar las direcciones a las que luego envían las cartas del 'impuesto'.
De esta forma, según los datos policiales, obtienen miles de direcciones a las que hacen envíos masivos. Estas cartas, en muchas ocasiones van dirigidas al empresario a la sede social de su empresa y también a su casa. A veces se la remiten a su mujer y en otros casos hacen constar en el remitente la dirección de alguno de los hijos que no vivan en el domicilio familiar. Así consiguen dar la impresión de que pueden estar controlados por la banda terrorista y les hacen levantar la sospecha, incluso, de que puede ser alguien cercano quien filtra los datos.
Sin embargo, en muchos casos, estos datos se obtienen cruzando los que obran en varios registros públicos, con los que consiguen direcciones para realizar envíos masivos.
Por otra parte, el juez Baltasar Garzón decretó ayer el ingreso en prisión del presunto miembro de ETA Pablo Aperribay Bediaga, detenido el 25 de julio en Francia y al que le imputó un delito de pertenencia a banda armada. Aperribay pertenecía al comando Vizcaya, para el que realizó varias labores de apoyo en infraestructura.






