
Corto nos pareció, en función de cómo se desarrolló el resto de la corrida, los saludos que recibió Joao Moura después de colocar dos rejones y, pie a tierra, descabello a la segunda. Porque Moura templó, clavó bien las banderillas e hizo cosas de mucho mérito ante un toro que fue el mejor de la corrida. Matar pronto y bien sigue contando en las plazas y lo que le privó al portugués de algún trofeo fue la repetición del rejón de muerte y los dos descabellos. Moura sacó una bella cuadra de caballos con Flamingo en los rejones de castigo y con Castella en banderillas al quiebro sin demasiadas apreturas. Monforte lució en banderillas largas y Rusiñol, un precioso tordo, en los palos cortos. Al rejón certero que finiquitó al animal lo precedió un pinchazo y el público pidió la oreja, que la presidencia acabó por conceder.
Pablo Hermoso de Mendoza fue el triunfador de la tarde con cuatro orejas un tanto generosas, porque ayer en Alfaro el público se divirtió mucho, pidió las segundas orejas y la presidencia las concedió. Generosidad, divino tesoro. Pablo lució una cuadra extraordinaria e incluso probó dos caballos nuevos. Con el clásico Curro puso dos rejones de castigo en todo lo alto. Con el veterano Chenel colocó tres banderillas al quiebro y llevó al toro haciendo la doble pista muy cerca los pitones del estribo del caballo. Siguió con Merlín dando dos piruetas en la misma cara del toro. Y con Sármata, un rejón bajo que produjo vómitos en el astado. El toro fue noble pero sincero. Se apagó pronto y Pablo estuvo francamente bien.
En el segundo, para colocar el rejón de castigo, sacó a Estrella, un caballo nuevo, templándolo y llevándolo pegado a la cola. Pero, curiosamente, el primer rejón lo colocó en la barriga, lo que molestó al público. Enmendó en el segundo, en todo lo alto. Con Viti, colocó una banderilla al estribo y otra al quiebro. El veterano Fusilero se le negó dos veces, pero Pablo consiguió someter al caballo y clavar una buena banderilla haciendo tres piruetas casi seguidas.
Por último sacó a Sármata, un caballo valiente como pocos. Colocó un par de banderillas de las cortas a dos manos. Con el mismo caballo metió un rejón arriba y certero que le valió las dos orejas. En honor a la verdad, el toro se paró pronto, pero la maestría del caballero estellés hizo que apenas se dieran cuenta cuatro aficionados, porque Pablo Hermoso de Mendoza estuvo por encima del toro.
El calahorrano Sergio Domínguez cortó un total de tres orejas. Lució buena doma y monta. Su caballo Gallito es una maravilla en la preparación de las banderillas. ¿Qué guapeza, qué galanura en el caballo yendo de frente hacia el toro! Dos banderillas al quiebro con Maestranza, un rejón de castigo y, con Rebujito, dos banderillas cortas y un rejón trasero que dio en tierra con el astado. Se le concedió la oreja ante un toro noble, pero parado.
El sexto fue recibido con Maestranza frente a la puerta de chiqueros, algo que no es de uso acostumbrado en el toreo a caballo, con el riesgo que entraña un toro a la salida de chiqueros. Sergio le colocó dos rejones de castigo. Con Ronda semiquebró en dos banderillas dando sendas piruetas. Con Diamante banderilleó al quiebro dos palos. Con Rebujito, tres de las cortas y un rejón en todo lo alto que bastó. Si el toro fue bueno, Sergio también lo fue y suyas fueron dos orejas.
Al final, segunda tarde de gloria, paseo a hombros por la plaza de Pablo y Sergio y salida por la puerta grande.





















