COMO EL JUEVES
Carreteras y butifarras
16.08.07 -
A la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, le han saltado al cuello como lobas rabiosas los catalanistas. Los apagones de Barcelona, el cristo de los cercanías, los atascos kilométricos y no se qué del aeropuerto de El Prat la han puesto en la picota sin que ni sus compañeros socialistas catalanes hayan tenido el
Confieso que el asunto de las infraestructuras catalanas no ha estado entre mis conversaciones este verano. Desconozco, pues, la letra pequeña de lo sucedido. Quizá por ello no podía ni imaginar que lo de esta mujer daba hasta para el insulto personal y lo de la fobia al toro de Osborne para que un diputado coleguilla de los socialistas de allí (ERC) sacase a la palestra, ya estamos, lo del maltrato secular del Estado sobre
Mientras la catalanada cuatribarrada se dedicaba a jugar al pimpampum con la ministra, en las carreteras de todos, de las que también es responsable la señora Álvarez, Magdalena, se mataba una decena de opresores españoles que, murieron sin saberlo, disfrutaban, al parecer de los
seny
de apiadarse de ella. Todos los jordis
todos han debido sentir la llamada de la senyera para disparar al unísono y con calibre gordo contra los culpables de todos sus males: la ministra y España.Confieso que el asunto de las infraestructuras catalanas no ha estado entre mis conversaciones este verano. Desconozco, pues, la letra pequeña de lo sucedido. Quizá por ello no podía ni imaginar que lo de esta mujer daba hasta para el insulto personal y lo de la fobia al toro de Osborne para que un diputado coleguilla de los socialistas de allí (ERC) sacase a la palestra, ya estamos, lo del maltrato secular del Estado sobre
Catalunya
. Me pareció casi todo exagerado. Como si el reciente suicidio del ex senador Xirinacs, que eligió dejar de ser esclavo de España, hubiera exacerbado ese latente nacionalismo llorón que, particularmente, me toca los argumentos. Mientras la catalanada cuatribarrada se dedicaba a jugar al pimpampum con la ministra, en las carreteras de todos, de las que también es responsable la señora Álvarez, Magdalena, se mataba una decena de opresores españoles que, murieron sin saberlo, disfrutaban, al parecer de los
jordis,
de unas infraestructuras por lo visto acojonantes gracias a la desidia de los gobiernos de Madrid para con los del Noreste de la península Ibérica. Y nada más lejos de la verdad. A la ministra le podrán culpar de lo que les salga del seny
, pero no se confundan, que en España no tenemos carreteras de cinco estrellas gracias a sus butifarras. Es más, en España no tenemos carreteras de cinco estrellas. Ni de cuatro. Pero ese es otro asunto.










