REGIÓN
La ruta de los topos La Consejería está en contacto permanente con los agricultores
Un paseo por Calahorra y su entorno revela cómo los roedores atacan cultivos y zonas verdes y recuerda que la presencia de estos animales es habitual en el campo riojano
10.08.07 -

Cerezos afectados por los topillos en el término de Campo Bajo en Calahorra. / M.F.
MEDIDAS DE ACTUACIÓN
A pesar de que la tranquilidad es la nota reinante en lo referente a la plaga de topillos ya que de momento no está afectando a los campos riojanos, Darío Boned, hortofruticultor desde hace 60 años, asegura que el número de estos roedores «es mayor que en años anteriores, no hay más que ver el parque del Cidacos de Calahorra: nunca se habían visto toperas y en estos momentos se encuentra plagado».
Boned recuerda que «el topillo ibérico es un animal muy reproductor y sus daños pueden ser terribles ya que se alimentan de todo lo que produce el campo, especialmente raíces». Aunque según este hortofruticultor riojano «normalmente es muy difícil observar las toperas, este año se ven con mucha facilidad incluso en terrenos pedregosos». De hecho, asegura que «en una producción de cerezas de unos dos mil árboles, un vecino calagurritano ha visto como 250 de estos ejemplares se han secado debido a que los topillos se han comido las raíces».
La experiencia de Darío Boned le hace rememorar aquella vez en que La Rioja se vio azotada por plagas como alguna ocurrida «hace 60 años». «Yo ya vi entonces en Rincón de Soto cómo destrozaban los pimientos», relata. También ha visto plagas de este tipo en Alfaro, donde han dañado peras y manzanos; en Rincón de Olivedo, donde atacaron los cerezos, y en Autol, donde les dieron por los ciruelos.
Para él, la solución pasa por «coger al toro por los cuernos y atacarlos en cuanto se ven para que no lleguen a ser una plaga». Advierte que está de acuerdo con la quema de rastrojos; sin embargo, cree que la solución está en labrar las tierras con mayor profundidad durante las horas fuertes de sol ya que «estos animales no soportan el calor y así se conseguiría matar muchas crías y hembras». Además, aconseja que a mitad de septiembre, cuando la comida empieza a escasear, «se utilicen cebos con insecticidas que actúen por ingestión». Un daño mínimo, a su juicio, ya que los topos tienden a morir dentro de sus madrigueras «y no hay peligro de que las aves rapaces coman un animal envenenado».
¿Su resumen? «Sólo existe una forma de parar las plagas y es actuar desde el primer día». Como método preventivo, apuesta por la rotura de lindes y ribazos que es el refugio habitual de estos, aunque confía en que la plaga generalizada no llegue a La Rioja: «Los agricultores saben cómo actuar». A pesar de que hay agricultores riojanos que aseguran que el número de topillos es mayor que en otras ocasiones, desde la Consejería de Agricultura se están atendiendo las solicitudes de estos agricultores y se está manteniendo un contacto directo y constante con ellos ya que son éstos quienes mejor pueden ofrecer datos sobre la cantidad de estos animales y los daños que puedan crear en los terrenos riojanos.
De momento, los técnicos de la Consejería regida por Íñigo Nagore siguen sin ver un aumento representativo de estos animales con respecto a años anteriores y además está todo preparado para actuar en el mismo momento en que se considere que la población de estos roedores empieza a ascender con la medidas legales que se pueden utilizar. Desde la Administración se están realizando controles exhaustivos, especialmente en las zonas fronterizas con Castilla y León para tranquilizar al sector agrario que es el que realmente se ve afectado por este tipo de circunstancias.
Boned recuerda que «el topillo ibérico es un animal muy reproductor y sus daños pueden ser terribles ya que se alimentan de todo lo que produce el campo, especialmente raíces». Aunque según este hortofruticultor riojano «normalmente es muy difícil observar las toperas, este año se ven con mucha facilidad incluso en terrenos pedregosos». De hecho, asegura que «en una producción de cerezas de unos dos mil árboles, un vecino calagurritano ha visto como 250 de estos ejemplares se han secado debido a que los topillos se han comido las raíces».
La experiencia de Darío Boned le hace rememorar aquella vez en que La Rioja se vio azotada por plagas como alguna ocurrida «hace 60 años». «Yo ya vi entonces en Rincón de Soto cómo destrozaban los pimientos», relata. También ha visto plagas de este tipo en Alfaro, donde han dañado peras y manzanos; en Rincón de Olivedo, donde atacaron los cerezos, y en Autol, donde les dieron por los ciruelos.
Para él, la solución pasa por «coger al toro por los cuernos y atacarlos en cuanto se ven para que no lleguen a ser una plaga». Advierte que está de acuerdo con la quema de rastrojos; sin embargo, cree que la solución está en labrar las tierras con mayor profundidad durante las horas fuertes de sol ya que «estos animales no soportan el calor y así se conseguiría matar muchas crías y hembras». Además, aconseja que a mitad de septiembre, cuando la comida empieza a escasear, «se utilicen cebos con insecticidas que actúen por ingestión». Un daño mínimo, a su juicio, ya que los topos tienden a morir dentro de sus madrigueras «y no hay peligro de que las aves rapaces coman un animal envenenado».
¿Su resumen? «Sólo existe una forma de parar las plagas y es actuar desde el primer día». Como método preventivo, apuesta por la rotura de lindes y ribazos que es el refugio habitual de estos, aunque confía en que la plaga generalizada no llegue a La Rioja: «Los agricultores saben cómo actuar». A pesar de que hay agricultores riojanos que aseguran que el número de topillos es mayor que en otras ocasiones, desde la Consejería de Agricultura se están atendiendo las solicitudes de estos agricultores y se está manteniendo un contacto directo y constante con ellos ya que son éstos quienes mejor pueden ofrecer datos sobre la cantidad de estos animales y los daños que puedan crear en los terrenos riojanos.
De momento, los técnicos de la Consejería regida por Íñigo Nagore siguen sin ver un aumento representativo de estos animales con respecto a años anteriores y además está todo preparado para actuar en el mismo momento en que se considere que la población de estos roedores empieza a ascender con la medidas legales que se pueden utilizar. Desde la Administración se están realizando controles exhaustivos, especialmente en las zonas fronterizas con Castilla y León para tranquilizar al sector agrario que es el que realmente se ve afectado por este tipo de circunstancias.













