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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 diciembre 2008

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RESCATE EN LA MONTAÑA
El precio de un rescate
El trabajo de 142 personas y el uso de helicópteros elevan a decenas de miles de euros el coste del salvamento de la espeleóloga belga El jefe del EREIM en Ezcaray relata a Diario LA RIOJA el «arriesgado y laborioso rescate» de la espeleóloga belga en las cuevas de Isasa

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El precio de un rescate
El general Laguna Aranda, jefe del GREIM, habla con el coronel Salcedo y un miembro del equipo de rescate en la estación de Arette./ G.C.
«Fueron tareas difíciles, arriesgadas y muy laboriosas en las tuvimos que trasladar a la espeleóloga belga en camilla en un trayecto de cuatro kilómetros de un río y provocar dos explosiones para poder pasar con la camilla. Todo bajo tierra a 650 o 700 metros de profundidad. Tardamos 40 horas». Así narraba ayer, en declaraciones a Diario LA RIOJA, el jefe del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (EREIM) de la X Zona de la Guardia Civil de La Rioja, con sede en Ezcaray, que participó directamente en las tareas de rescate de la espeleóloga belga Anette Van Houtte, de 49 años, accidentada en Isaba (Navarra).

Satisfecho por el final feliz del trabajoso rescate, el jefe del EREIM de Ezcaray comentó que «tuvimos noticias del accidente en la noche del domingo, preparamos el equipaje y material y en la madrugada del lunes salimos tres integrantes del equipo».

Llegados los componentes del operativo se formaron los grupos de rescate. «El primero, integrado por franceses -relata el agente riojano- nos entregó la camilla con la víctima, que trasladamos por un río subterráneo durante 4 kilómetros, teniendo que realizar dos explosiones para abrir camino». «La espeleóloga presentaba tres dedos rotos del pie izquierdo al caerle una piedra grande que se los machacó», recuerda, para añadir: «Cuando la trasladábamos en la camilla nos dio las gracias en varias ocasiones en francés».

El impresionante dispositivo para el rescate de la espeleóloga belga estaba integrado por miembros de la Guardia Civil de varias zonas, Gendarmería, bomberos y Federación de Espeleología francesa. No obstante el jefe del Ereim en Ezcaray recuerda otros casos similares. «Este rescate tiene precedentes hace dos años, tuvimos un rescate parecido en los Picos de Europa, en Cangas de Onís y allí rescatamos a un húngaro, que posteriormente falleció», afirma. Digerida ya la unánime satisfacción por el final feliz del laborioso rescate de la espeleóloga belga Anette Van Houtte en las sima navarra de Isasa, la opinión pública no ha tardado en reabrir el eterno debate sobre las costosas consecuencias de las aficiones de algunos deportistas ávidos de riesgo.

Cada año, la imprudencia o la mala suerte de montañeros, esquiadores o espeleólogos, entre otros, cuestan al erario público cientos de miles de euros al margen de obligar a los profesionales de los equipos de rescate a poner en juego sus vidas semana a semana.

En el caso de la espeleóloga belga, profesional, bien preparada y federada (por lo tanto, es de esperar, con seguro), fue el infortunio el que la dejó durante 80 horas dentro de una sima a 5 grados de temperatura y con una humedad ambiental del 100%. Su vida estaba en juego y eso desencadenó la operación de rescate más importante y complicada puesta en marcha en la historia de España. Un impresionante dispositivo para un salvamento largo, complicado, arriesgado y... costoso.

El macroequipo de salvamento estaba compuesto por 142 personas, 47 de ellas miembros del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil, además de integrantes de Bomberos, Protección Civil, Gendarmería y Federación de Espeleología de Francia, que invirtieron, cada uno, 40 horas de trabajo. Además fue necesario el uso de todo tipo de material y vehículos, incluidos helicópteros.

Para hacerse una idea de lo costoso de la operación, un rescate con helicóptero no excesivamente complicado en La Rioja puede suponer al erario público un desembolso de 2.400 euros, ya que sólo el aparato exige un gasto de 1.200 euros por cada hora de vuelo.

30 misiones anuales

La unidad riojana del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (EREIM) de la Guardia Civil siempre ha eludido hablar de dinero. Su misión desde su implantación en Ezcaray en 1989 (su creación data de 1981) es velar por la integridad de las personas en su zona de acción: La Rioja, Burgos y Soria.

El EREIM, con base en Ezcaray está integrado por cinco agentes que cada año participan en una treintena de operaciones no tan espectaculares como la de Isasa, pero con el mismo fin: salvar vidas.

Como tantas otras veces, en la mayoría de los casos sin tanta relevancia mediática, su misión se ha vuelto a saldar con éxito y la espeleóloga belga ya se recupera de sus heridas en el hospital de Pau donde deberá permanecer al menos una semana. Anette Van Houtte tiene una deuda: el EREIM y el resto de integrantes del grupo de rescate le han regalado otra vida.
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