
¿FUTURO HOTEL?
La buena disposición de la propiedad se evidenció el mismo día que recibió el colegio de manos de los Hermanos Maristas, el pasado 31 de julio, fecha en la que también presentó el proyecto de demolición al Ayuntamiento. Un proyecto «que respeta íntegramente el edificio noble y el polideportivo, sin que ello suponga tampoco que definitivamente estén salvados, pero sí los saca expresamente de la solicitud de derribo», aclaró Gómez Ijalba.
Así las cosas, la próxima semana se empezará a demoler el ala que mira a Colón y que acogía las aulas, así como la tapia de Ciriaco Garrido. Los trabajos se prolongarán entre 10 y 15 días, ciñéndose al mes de agosto con la intención de causar las menores molestias posibles a los ciudadanos. Además, cada día que pasa, las viejas instalaciones suponen «una carga» para la propiedad, que se ha comprometido a presentar al Ayuntamiento un primer estudio de la ordenación de la zona antes del 15 de septiembre.
Por el buen camino
Será a partir de entonces cuando la negociación que en estos momentos mantienen ambas partes -y que Gómez Ijalba calificó de «abierta y muy viva»-, permita confirmar la conservación definitiva o no del edificio principal y concretar sus futuros usos.
«Aparentemente, las conversaciones van por muy buen camino y este Gobierno municipal espera obtener resultados satisfactorios», comentó el concejal de Urbanismo, quien recordó que el mantenimiento del edificio central de Maristas, o al menos de su fachada, siempre fue un objetivo prioritario tanto de su partido (PR) como del actual gobierno de coalición con el PSOE.













