
Siguiendo el itinerario que propone el Grupo Espeleológico de Logroño, subimos por la pista que sale del pueblo hacia la ermita de San Bartolomé; encontramos un abrevadero, seguimos por la pista y en la siguiente revuelta tomamos una senda a la izquierda por una campa; continuamos en dirección sureste hasta unos cortados, tomamos una pequeña senda que baja directamente a la boca de la cavidad.
En este punto termina el simple senderismo y comienza la expedición espeleológica propiamente dicha, no apta para claustrofóbicos. La boca se abre en plano de estratificación con unas medidas de 2,5 x 2 metros, nos introduce en una galería que va reduciéndose hasta obligar a gatear para llegar a una primera sala al fondo de la cual y a través de unos bloques continúa la cavidad.
Siguiendo la galería llegamos a un resalte y, una vez superado, entramos en una gatera por la que se llega a una pequeña sala donde empieza el primer pozo de 15 metros al fondo del cual hay un resalte de 4 metros denominado 'el salto del tigre'. El paso exige buena preparación técnica.
A continuación la cavidad sigue en rampa pronunciada hasta los - 56 metros, donde se encuentra una gatera vertical que da paso a una galería horizontal, la cual comunica con el pozo más grande de la cavidad (el simón) y éste, a su vez, comunica con un meandro activo. Siguiendo el meandro llegamos al sifón terminal y por el río en sentido ascendente se llega a una sala con mucha sedimentación, la playa.
Tierra de cuevas
La Rioja cuenta con cuevas interesantes desde el punto de vista espeleológico, especialmente en el valle del Iregua, pero también en otros como el Najerilla y el Leza. Constituyen uno de los tesoros paisajísticos de la región mejor guardados. Seis colectivos se dedican regularmente a actividades de este tipo dentro y fuera del territorio riojano.
Espeleología aparte, las únicas cuevas adaptadas para la visita turística en la región son las muy conocidas de Ortigosa de Cameros, las grutas de la Paz y la Viña, situadas a escasa distancia de la localidad, perfectamente accesibles, iluminadas y guiadas desde hace años. En ellas pueden apreciarse con toda comodidad las bellas formaciones naturales obradas por el agua, la caliza, el tiempo y la calma.





















