Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 16 mayo 2012

Sociedad

SOCIEDAD
Capricho y nostalgia: el tercer 600 del presidente Sanz
06.08.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Los propietarios de 600 cuentan con un prestigioso compañero de afición en La Rioja: el presidente del Gobierno, Pedro Sanz, orgulloso dueño del tercer vehículo de este modelo que posee. «Mi primer 600 lo compré en 1971, a mis 18 años», recuerda. «Era un turismo muy utilitario, que tenía su atractivo», añade. Sanz se considera un gran aficionado al mundo del motor «desde siempre». «Todo lo que tenga que ver con coches y camiones me encanta, hasta cambiar el filtro del aceite», confiesa. Y agrega: «De momento, nadie me ha llegado a identificar cuando voy en mi 600, aunque el otro día me crucé con un señor que se puso a aplaudirme mientras me decía: 'Hala, que ya quedan pocos'».

Tras aquel primitivo 600, Sanz se hizo con otro, que tuvo «hasta hace cuatro o cinco años». Tuvo que cambiarlo porque necesitaba otro coche para llevar a su hija a Pamplona. Pero más recientemente no se resistió a la tentación de adquirir su tercer 600, que ha ido montando y reconstruido prácticamente entero, «con piezas originales que he ido buscando». «Es un capricho, un coche que te recuerda el pasado, pero que sigue siendo muy utilitario», advierte. Su actual coche, el único que ahora tiene, data de 1969, y lo utiliza en su tiempo libre, «fundamentalmente para subir a Villamediana con mi mujer, aunque no le gusta mucho».

«Es una gozada conducirlo», reconoce, aunque también admite que tiene algo de capricho y bastante de nostalgia. «La verdad es que es un tipo de coche que no tiene nada que ver con los modernos». Todo lo contrario de lo que sucedía con el primero que tuvo, muy adecuado para aquella época: se utilizaba para fardar delante de las chicas de la época, aunque Sanz incluso lo usó para su actividad profesional, cuando tenía el destino docente lejos de casa. ¿Alguna anécdota? El presidente recuerda con una sonrisa que aquellos primeros 600 no eran los más adecuados para que entraran en él mujeres con faldas. «Por eso rápidamente se cambió la puerta, porque al principio todo el mundo iba a ver cómo entraba la mujer, a ver si le veían algo».
larioja.com on Facebook
Vocento
SarenetRSS